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martes, 2 de abril de 2013

Juan López y John Ward




Juan López y John Ward

(Jorge Luís Borges)

Les tocó en suerte una época extraña. 
El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los catógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote. 

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte. 

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. 

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. 

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.


Fuentes:



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jueves, 2 de febrero de 2012

A Malvinas, "con el traje de conquistador, no de estadista"
















OBLIGACIÓN CASTRENSE. Guillermo (o William) es un experto piloto de helicópteros Sea King ejecutando tareas de búsqueda y de rescate. AFP

Jueves 2 de Febrero de 2012 | La Cancillería argentina lamentó que Guillermo no venga a trabajar al servicio de la paz. El sucesor a la corona británica arribaría a las Malvinas en las próximas horas, para realizar maniobras militares.



LONDRES.- Guillermo, el nieto de la reina Isabel II y segundo en la línea de sucesión al trono en la monarquía británica, partió ayer rumbo a las Malvinas para una misión de seis semanas en el marco de su trabajo de piloto de helicópteros de búsqueda y rescate, en medio de una escalada de tensión con la Argentina por la soberanía de esas islas, según publica el diario ’The Times’. 

Viaja en un avión de la Fuerza Aérea Real (RAF, por sus siglas en inglés) y llegará al aeropuerto malvinense de Mount Pleasant tras 18 horas de vuelo y una breve escala en la isla británica de Ascensión. 

Tanto el Ministerio de Defensa británico, del que depende la RAF, como la Secretaría del duque de Cambridge en el palacio de Saint James declinaron confirmar la información, limitándose a decir que la misión "de rutina" se llevará a cabo según lo anunciado "entre febrero y marzo". 

Argentina, que reclama la apertura de negociaciones bilaterales sobre la soberanía de este archipiélago del Atlántico Sur bajo dominación británica desde 1833, ha calificado el envío del segundo en la línea de sucesión a la Corona de "acto provocativo". 

Repudio

En un comunicado emitido por la Cancillería, el Gobierno agregó que "el pueblo argentino lamenta que el heredero real arribe a suelo patrio con el uniforme de conquistador y no con la sabiduría del estadista que trabaja al servicio de la paz y el diálogo entre las naciones". 

La movilización de Guillermo, que según el ’Times’ estará establecido en una base militar situada en las inmediaciones del aeropuerto malvinense, cerca de la capital, se produce a semanas del 30 aniversario de la cruenta guerra que libraron ambos países desde el 2 de abril al 14 de junio de 1982. 

La RAF había anunciado en un comunicado que Guillermo iba a llevar a cabo "un despliegue de rutina" de seis semanas con otros cuatro pilotos de helicópteros Sea King en el marco de su entrenamiento. 

El anuncio de su viaje, que realizará sin su esposa Catalina y durante el cual no desempeñará ningún "papel ceremonial", se produce al día siguiente de que el Reino Unido anunciara el envío de un moderno destructor a las Malvinas para reemplazar a la fragata que patrulla actualmente la zona, que Buenos Aires denunció como un intento británico de "militarizar el conflicto". (NA)




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miércoles, 15 de junio de 2011

El Gobierno repudió la negativa de Cameron a negociar la soberanía de Las Malvinas




LUEGO DEL RECLAMO ARGENTINO ANTE BAN KI-MOON

El Gobierno repudió la negativa de Cameron a negociar la soberanía de Las Malvinas

El primer ministro británico, David Cameron, sentenció esta mañana ante la Cámara de los Comunes que "mientras las islas quieran ser territorio soberano británico deben seguir siendo territorio soberano británico". En respuesta, un comunicado de la Cancillería argentina criticó que "esta postura se suma al permanente desprecio del gobierno británico sobre el reiterado mandato de las Naciones Unidas y múltiples llamados de la comunidad internacional, instando a la Argentina y al Reino Unido a reanudar las negociaciones a fin de alcanzar una solución a la disputa de soberanía".







"Mediante las declaraciones, el Gobierno del Reino Unido, en un lamentable acto de arrogancia , se adjudica la autoridad de poner 'fin a la historia' referida a una disputa de soberanía, reconocida por las Naciones Unidas y aún pendiente de solución", resalta el comunicado de Cancillería.

Y agrega: "La actitud británica evidencia una falta de respeto al derecho internacional que ese país ha venido demostrando con relación a la persistencia de una anacrónica situación colonial que agravia no sólo a la República Argentina sino también a la región en su conjunto, tal como lo demuestran las múltiples manifestaciones de preocupación por la situación planteada, emitidas por la OEA, Mercosur, Grupo Río, Cumbre Latinoamericana y del Caribe, y la Unasur".

Las declaraciones del Premier conservador fueron parte de una contestación a un diputado de su partido, Andrew Rosindell, quien le pidió que la próxima vez que viera al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, le recordara que el gobierno británico "nunca" aceptará negociaciones sobre el archipiélago cuya soberanía reclama Argentina.

"Mientras las islas Falklands (denominación británica de las Malvinas) quieran ser territorio soberano británico deben seguir siendo territorio soberano británico. Punto. Final de la historia", afirmó Cameron durante la sesión semanal de preguntas al primer ministro en la Cámara de los Comunes.

Hace una semana, la Organización de Estados Americanos (OEA), de la que Estados Unidos forma parte, instó a la Argentina y el Reino Unido a negociar "cuanto antes" para encontrar una solución a la disputa de las Malvinas, en una declaración aprobada en su asamblea anual celebrada en la capital salvadoreña.

El lunes, la presidenta Cristina Kirchner aprovechó la visita del titular de la ONU, Ban Ki-moon para insistirle con que "Inglaterra acepte la resolución 2065 de Naciones Unidas en el sentido de sentarse en la mesa de negociaciones con la Argentina”.



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miércoles, 1 de junio de 2011

Los ex conscriptos movilizados en 1982 en el continente durante el conflicto bélico en el Atlántico sur, pero que no combatieron en las Islas Malvinas, volvieron a reclamar el acceso a una pensión con un corte en la Avenida 9 de Julio, y fueron recibidos otra vez por el Gobierno






Reclamo de ex conscriptos


Los ex conscriptos movilizados en 1982 en el continente durante el conflicto bélico en el Atlántico sur, pero que no combatieron en las Islas Malvinas, volvieron a reclamar el acceso a una pensión con un corte en la Avenida 9 de Julio, y fueron recibidos otra vez por el Gobierno. “El Estado nacional, juntamente con algunos gobernadores, van a trabajar por nuestro reconocimiento”, dijo sin más detalle Héctor Arrambide, delegado de los manifestantes. A nivel oficial tampoco se dio ninguna información sobre el resultado del encuentro con el subsecretario de Interior, Norberto García, pero trascendió que hubo satisfacción por el levantamiento del corte de tránsito. En la reunión, el funcionario habría ratificado la postura expresada el 11 de mayo por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, ante los mismos interlocutores. En aquella oportunidad, el ministro había aclarado que los únicos que tienen “resarcimiento histórico, moral y económico” son los que estuvieron combatiendo en Malvinas y calificó de “afrenta” el pedido de equipararse con quienes participaron del enfrentamiento bélico. Este grupo ya había cortado la 9 de Julio hace 20 días con el mismo reclamo y en esa oportunidad acordaron abrir un cauce de diálogo, a través de Interior, pero en conferencia de prensa, Randazzo había dejado bien en claro la postura oficial: no habrá resarcimiento económico para quienes no combatieron en las Islas. El lunes a la noche, a pesar de que se habían iniciado las conversaciones, estos ex soldados volvieron a cortar el mismo lugar y sólo lo levantaron ayer a mediodía, después de ser recibidos por uno de los representantes de Randazzo. En la página oficial de Presidencia quedó expresado que el gobierno los volvió a recibir para “terminar con el corte”. Los ex conscriptos, movilizados durante la guerra por Malvinas a distintas unidades militares del continente pero que no combatieron en el archipiélago, quieren que el Congreso nacional sancione “una ley para empadronar a todos y que sepamos cuántos somos”. En tanto, el Centro de Ex Combatientes de las Islas Malvinas (Cecim) de La Plata repudió la “utilización inescrupulosa” y la “manipulación de identidad” que realizan estos ex soldados. “Se está bastardeando la dignidad y la memoria de los que murieron en Malvinas, y el dolor de cientos de familias. Los ex combatientes repudiamos las acciones que vienen realizando los grupos que se autodenominan como ‘soldados continentales’ o ‘veteranos no reconocidos’”.

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domingo, 3 de abril de 2011

Malvinas: la guerra, el hombre




OPINION

Malvinas: la guerra, el hombre



Por Edgardo Esteban *

La guerra

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La guerra de Malvinas es una parte de la historia reciente argentina. Los datos y testimonios reunidos a lo largo de estos 28 años han logrado quebrar el silencio y poner al descubierto un hecho injusto: durante la guerra los soldados argentinos no sólo tuvimos que combatir al enemigo, sino el hambre, el frío y la inaudita incompetencia y crueldad de nuestros propios jefes militares. Lo que vino después, el regreso, la posguerra, estuvo determinado por la indiferencia de una sociedad traumada por su irreflexivo apoyo a la dictadura y el silencio y el olvido impuestos por los militares. Volver fue el comienzo de un doloroso camino para una gran cantidad de soldados sacudidos por el horror vivido y por el porvenir, que ya no sería el mismo.

De alguna forma se combatió a los ex combatientes, dándonos la espalda, obligándolos a la marginación, sepultándolos en el olvido, la indiferencia. Resultado: los suicidios de ex combatientes llegan a 500 casos aproximadamente.

La indiferencia social posterior al conflicto contrastó con el fervor patriótico que el 2 de abril de 1982 generó el anuncio de la “recuperación” de las islas Malvinas, en boca de Leopoldo Galtieri. La Plaza de Mayo, teñida de color celeste y blanco, se colmó de miles de ciudadanos, entre ellos muchos reconocidos dirigentes políticos y sindicales. Aclamaban al dictador, quien decía: “Si quieren venir, que vengan: les presentaremos batalla”.

Al final de la guerra, el 14 de junio, todo cambió de golpe. Tras la derrota, esa misma gente trató de incendiar la Casa de Gobierno, echó a Galtieri del poder y no quiso volver a hablar de Malvinas por mucho tiempo. El final del conflicto cerró el capítulo de la dictadura y fue un factor decisivo para la reinstauración de la democracia, pero, en cuanto a la guerra, la sociedad no se hizo cargo de sus responsabilidades.

Al volver, las autoridades y la sociedad se comportaban como si los soldados fuéramos los responsables de la derrota. Hubo un acuerdo tácito para olvidar la guerra, esconder a los que regresábamos y borrar de las mentes lo vivido. Para obtener la baja militar, los oficiales hicieron firmar a los soldados una declaración jurada, en la que nos comprometíamos a callar y por ende a olvidar. Hablar de lo ocurrido durante la guerra fue lo primero que nos prohibieron. Así, el dolor, las humillaciones, la frustración, el desengaño, la furia, quedaron dentro de cada uno de nosotros hasta tornarse insoportables en muchos casos. Es que hablar, contar, era el primer paso para exorcizar nuestro infierno interior y empezar a curar las heridas. Pero no se podía, eran cuestiones de Estado. De modo que el regreso fue cruel, en silencio, a escondidas. La bienvenida quedó para la intimidad del hogar.

No está en discusión el justo reclamo de soberanía que Argentina mantiene sobre las islas desde 1833. Pero eso nada tiene que ver con el análisis descarnado de lo ocurrido en 1982. Durante mucho tiempo se ha preferido eludir la autocrítica de la derrota, de la que nadie quiso hacerse cargo. Galtieri y Jorge Anaya murieron sin haber hablado, sin enfrentar sus responsabilidades políticas y militares.

El genocidio iniciado por los militares el 24 de marzo de 1976 continuó de algún modo en Malvinas. La misma crueldad, el mismo desprecio por la vida ajena, la misma cobardía. En las islas, los militares cometieron aberraciones denunciadas por quienes las sufrieron en carne propia: tortura física y psicológica y estaqueos. Hubo excepciones individuales, sumadas a la valentía y capacidad técnica de los pilotos de la Fuerza Aérea que quedan fuera de estas calificaciones.

Un digno general de la Nación, Benjamín Rattenbach, elaboró en 1983 un informe, a pedido de la Comisión de Análisis y Evaluación Político-Militar de las Responsabilidades del Conflicto del Atlántico Sur. El informe califica la Guerra de Malvinas como una “aventura irresponsable”. Señala que cada arma funcionaba por su cuenta, que carecían de preparación y que la conducción estuvo plagada de errores. Sobre esta base, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas condenó a reclusión y destitución a: Galtieri por 12 años; al almirante Jorge Anaya por 14 años y al brigadier Basilio Lami Dozo por 8 años. No hubo otros condenados. Finalmente los tres fueron indultados en 1990 por el presidente civil Carlos Saúl Menem.

El descarnado informe del general Rattenbach fue silenciado por sus camaradas, que no quisieron hacerse cargo del debate y asumir una autocrítica sobre lo ocurrido.

El hombre
La difícil recuperación de las secuelas de la guerra y de la reinserción social y el Trastorno de Estrés Postraumático (TEP) afectó en diverso grado a todos los ex combatientes. El TEP es un estado depresivo crónico, propio de alguien que ha experimentado de forma directa la guerra. Genera una constante sensación de temor, angustia y pesadillas, miedos, problemas de relación, irritabilidad, dificultades para conciliar el sueño, sobresalto, un elevado nivel de violencia e irritabilidad, inclinación por las adicciones, entre tantos síntomas. Sin ayuda psicológica es difícil la recuperación.

Durante años no hubo ningún tipo de asistencia ni ayuda, recién en los últimos tiempos la situación de los ex combatientes mejoró notablemente, cuando se realizó un relevamiento sociosanitario nacional de los que participamos de la guerra, para dar respuestas concretas y atender aquellos casos de alta vulnerabilidad. A partir del 2004, el Estado otorga una pensión equivalente a tres jubilaciones mínimas.

Con la ayuda del ex presidente Néstor Kirchner, en septiembre del 2005 se estrenó el film Iluminados por el fuego. Sin dudas, contribuyó a abrir un debate sobre lo ocurrido en Malvinas. Hasta ese momento poco o nada se sabía sobre los suicidios y los traumas de posguerra entre los soldados, y la película realizada luego por Tristán Bauer mostró la cotidianidad de la guerra: el hambre, las torturas a soldados por sus propios jefes. Desde entonces se multiplicaron las denuncias de los soldados sobre los malos tratos. Al margen de los errores tácticos y estratégicos que definieron la suerte de la guerra, lo que aparece como inaudito son los injustificados malos tratos, las crueldades de algunos oficiales y suboficiales hacia sus soldados como los estaqueos durante horas en la turba mojada, con temperaturas bajo cero. En su gran mayoría eran castigos por robar comida. El hambre dolía tanto como el frío austral.

El maltrato y la injusticia no fueron una circunstancia inevitable de la guerra, sino consecuencia de un tratamiento humano indigno.

Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas, manifestó poco tiempo atrás su compromiso con la causa Malvinas y dijo: “El escarnio, el abandono, el valor de estos conscriptos que con el pecho abierto al amor por la Patria fueron a defenderla pero indefensos. Nos concierne a todos los pobladores del país saber que no es posible el olvido, que 28 años después la leyenda es un dolor abierto y que debemos saldar estas deudas”.

Los ejes fundamentales de verdad, memoria y justicia que predominan en este bicentenario deben profundizarse en el caso de Malvinas para establecer la verdad de lo ocurrido. Algo que la sociedad les debe a los caídos y a los que combatieron con dignidad en Malvinas. Debemos separar a aquellos que lucharon con honor de quienes consideraban un acto de valentía estaquear a un soldado hambriento.

Necesitamos ganarle a nuestra propia guerra y recordar tanto a los que murieron en las islas como a los que volvieron y, como consecuencia de la indiferencia y el olvido, se quitaron la vida.

Por la vida...

* Periodista y ex combatiente de Malvinas

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