martes 31 de mayo de 2011
CURSO DE POSGRADO - HISTORIA Y MEMORIA: PERSPECTIVAS HISTORIOGRÁFICAS
UNIVERSIDAD NACIONAL DEL
NORDESTE- UNIVERSIDAD NACIONAL DE
MISIONES
Organizan:
CURSO DE POSGRADO: HISTORIA
Y MEMORIA:
PERSPECTIVASHISTORIOGRÁFICAS
Prof. Dr. Antônio Fernando de Araújo
Sá
Doctor en Historia –
Universidade de Brasília, UNB, Brasil
Mestrado em História -
Universidade de Brasília, UNB, Brasil
Universidade Federal de
Sergipe, UFS, Brasil
Lugar: Facultad de
Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste- Av. Las Heras 727- Resistencia
(Chaco)
Fecha: Del 6 al 10 de junio de
2011
Destinatarios: Graduados de Carreras Humanísticas
y de Ciencias Sociales
Arancel: $200
Carga Horaria: 30 hs
reloj
Informes
e Inscripción: Secretaría de Posgrado de la
Facultad de Humanidades de la UNNE.
Teléfonos: (+54) 3722 - 446958 - 422257 -
421864 - 427470 (Interno 221) Fax Nº (+54) 3722 - 446958
Horario: lunes a
viernes de 6,30 a 13hs y 16 a 20 hs.
Contenidos:
1. Historiografía y memoria. Discusión
de las principales corrientes historiográficas de la historia de la memoria.
Perspectivas desde el pensamiento anglosajón; francés e ibérico.
2 Historia cultural y memoria
colectiva: problemas de método. Debates desde la Historia Cultural de matriz francesa
en relación con la construcción social de las memorias. Discusión de la
emergencia de la memoria en la historiografía contemporánea. Metodologías de la
historia de la memoria desde los estudios culturales y su dialogo con la Escuela
de los Annales.
3. Historia y memoria en la era de las
conmemoraciones. Debate acerca de la emergencia de la industria de la memoria en
la cultura contemporánea. Estudio de los conflictos de las memorias en la era de
las conmemoraciones. Memoria, amnesia, anamnesis en las conmemoraciones.
4. Memoria y sociedad en la América
latina: Discusión conceptual de la memoria y sociedad. Museos y lugares de
memoria en la industria de la memoria. Estudio comparativo de las
políticas de recuperación de las memorias en la América
Latina.
5. “El pasado que no quiere pasar”:
Estudios comparativos de los lugares de memoria de las dictaduras del Cono Sur.
Consolidación del debate acerca de la memoria democrática.
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Lesa humanidad: arrancaron los alegatos de las defensas en juicio oral por crímenes en “El Vesubio”
Comenzaron este martes, ante el TOF Nº 4 de la Capital Federal. Las querellas y la fiscalía pidieron penas de prisión perpetua para algunos imputados. Se investigan delitos contra los derechos humanos cometidos en ese centro clandestino de detención
El Tribunal Oral Federal Nº 4 de la Capital Federal retomó este martes las audiencias de alegatos en el juicio oral contra ocho ex militares por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención “El Vesubio”, durante el último gobierno de facto.
Así, los jueces Leopoldo Oscar Bruglia, Jorge Luciano Gorini y Pablo Bertuzzi reanudaron el debate en el que las defensas de los imputados comenzarán con sus exposiciones. En primer término inicia su alegato la defensa del acusado Hugo Pascarelli.
Las penas solicitadas
Durante su alegato, el Ministerio Público Fiscal pidió que se condene a prisión perpetua a los ex militares Héctor Gamen, Hugo Pascarelli y Pablo Durán Sáenz, y a 25 años de prisión a los ex penitenciarios Ramón Antonio Erlán, Diego Salvador Chemes, José Néstor Maidana, Ricardo Néstor Martínez y Roberto Carlos Zeolitti.
Asimismo, el abogado Pablo Jacoby solicitó la pena de reclusión perpetua para Durán Sáenz y Gamen; 21 años de prisión para Erlán, Chemes, Maidana y Martínez y 11 años para Zeolitti.
En tanto, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación solicitó prisión perpetua para Durán Sáenz, Gamen y Pascarelli; 25 años de prisión para Erlán, Chemes, Maidana y Martínez y 20 años para Zeolitti.
Por otro lado, la querella representada por la abogada Liliana Macea pidió prisión perpetua para Durán Sáenz, Gamen y Pascarelli y 25 años de prisión para Erlán, Chemes, Maidana, Martínez y Zeolitti.
Finalmente, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) pidió que se condene a prisión perpetua a Gamen, Pascarelli y Durán Sáenz, y solicitó condenas de 25 años de prisión para Erlán, Chemes, Maidana, Martínez y Zeolitti.
Se reanudó el juicio oral por delitos de lesa humanidad en la ESMA
El abogado querellante Rodolfo Yanzón continúa este martes con su alegato. Es en el marco del proceso por crímenes cometidos durante el último gobierno de facto en ese centro clandestino de detención. Entre los ascusados está el ex marino Alfredo Astiz
Ante el Tribunal Oral Federal Nº 5 de la Capital, continúa este martes el alegato de la querella representada por Rodolfo Yanzón, en el marco del juicio oral por delitos de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención que funcionara durante el último gobierno militar en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Cabe recordar que el abogado Martín Rico, en representación de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, y los querellantes Horacio Méndez Carreras y Luis Zamora, que representan a familiares de víctimas, pidieron que se condene a la pena de reclusión perpetua a Alfredo Astiz, Antonio Pernías, Jorge Acosta, Juan Carlos Rolón, Ricardo Cavallo, Ernesto Weber, Jorge Radice, Raúl Scheller, Néstor Savio, Julio Cesar Coronel, Juan Carlos Fotea y Alberto González.
Por otro lado, la abogada Myriam Bregman en su exposición la pena de reclusión perpetua a los acusados Alfredo Astiz, Jorge “El Tigre” Acosa, Antonio Pernías, Juan Carlos Rolón, Ricardo Cavallo, Ernesto Weber, Jorge Radice, Julio César Coronel, Juan Carlos Fotea y Pablo García Velazco.
En tanto pidió que se condene a 25 años de prisión a Adolfo Donda y a 20 años de prisión a Juan Antonio Azic y Raúl Scheller.
URUGUAY: Crímenes de lesa humanidad, con trato de delito común
URUGUAY
Crímenes de lesa humanidad, con trato de delito común
La Suprema Corte de Justicia uruguaya ratificó por mayoría que las violaciones a los derechos humanos cometidas por la última dictadura militar son crímenes comunes y no de lesa humanidad, por lo que prescribirán el 1° de noviembre próximo. El fallo considera que en 1976 no existía el delito de desaparición forzada, creado por ley en octubre de 2006, por lo cual no puede imputarse ese ilícito.
El pronunciamiento de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) es respuesta a un pedido de aclaración presentado por la fiscal Mirtha Guianze, a raíz de una primera sentencia emitida por la SCJ, que condenó a los militares José Gavazzo y Ricardo Arab a 25 años de prisión como responsables de 28 "homicidios muy especialmente agravados". Esa sentencia descartaba la imputación solicitada por Guianze, que había acusado a Gavazzo y a Arab de delitos de "desaparición forzada", considerados de lesa humanidad, consignó la gencia Ansa.
El fallo explica que al momento de los hechos, 1976, no existía el delito de desaparición forzada, creado por ley en octubre de 2006, por lo cual no puede imputarse ese ilícito. De acuerdo con este dictamen, los crímenes de la dictadura (1973-85) son ilícitos comunes, por lo que prescriben el 1 de noviembre próximo, considerando todas las extensiones posibles, entre ellas que no se compute el período de la dictadura.
El Frente Amplio fracasó el 19 de mayo en la Cámara de Diputados en la aprobación de un proyecto que anulaba la Ley de Caducidad, que dio impunidad a policías y militares que violaron los derechos humanos. Ese texto incorporaba la jurisprudencia internacional en materia de crímenes de lesa humanidad y no computaba el período 1986-2011, en vigencia de la Caducidad, a efectos de postergar la prescripción de la mayoría de los casos.
La Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado (por la que se desiste de juzgar a asesinos y torturadores) fue aprobada en 1986 durante el primer gobierno tras la restauración democrática, y ratificada en 1989 y 2009 en sendos plebiscitos. La administración de Tabaré Vázquez (2005-2010) dio una nueva interpretación a la Caducidad, lo que permitió encarcelar al ex dictador Gregorio Alvarez (1981-1985) y a otros 16 ex militares y policías por crímenes cometidos durante el régimen.
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La antielitización latinoamericana
OPINION
La antielitización latinoamericana
Por Amílcar Salas Oroño *
1 Buena parte de las fuerzas políticas opositoras latinoamericanas evidencian hoy una crisis de identidad. Se encuentran en un pantano de ideas, una frustración frente a ciertas propuestas políticas impulsadas por algunos gobiernos de la región. Se trata de una situación que no es simplemente de superficie: en el fondo, sucede que las elites latinoamericanas están viendo acorralada su capacidad ideológica para transfigurar sus intereses privados en proyectos políticos mayoritarios propios o afines. En ese sentido, un proceso de antielitización latinoamericana pareciera también estar constituyendo la escena contemporánea.
2 El dilema para estas fuerzas opositoras es que éstas han incorporado casi como único y relevante principio de acción aquello que resulta indispensable para las elites: reeditar una posible “armonía” de los intereses sociales, ser los garantes de una sociedad desconflictuada en la que primen los mecanismos “naturales” de resolución de demandas, junto con las posiciones de privilegio. Frente a las “desmesuras” de los gobiernos, la importancia práctica de un “equilibrio”. Puede decirse que elites y fuerzas opositoras se mimetizan o, más bien, se complementan: los sectores opositores funcionan como descarga discursiva de las elites, con el apoyo de los medios masivos de comunicación. Pero esa misma pretensión del “fin de los conflictos” presenta hoy en día serios problemas para relanzarse retóricamente en algunos países.
3 No es en el nivel concreto de la generación de riqueza o como factores de poder que las elites han perdido terreno; es en una dimensión que, también, resulta clave para la dialéctica social: los imaginarios colectivos. Las elites no están logrando atravesar y organizar discursivamente como hace un tiempo los diferentes niveles del lenguaje de las sociedades; como dato elocuente, hay que advertir que la injerencia de los titulares de Clarín y La Nación, del ABC de Paraguay o del Estado y Folha de Sao Paulo, por mencionar algunos, ya no generan la misma conmoción en la opinión pública. En ese sentido, la capacidad de las elites para promover una extensión de sus (auto) principios de legitimación –con sus valores, modelos de relaciones sociales y metas colectivas– se está viendo fuertemente afectada; como si entre sus interpretaciones y los imaginarios colectivos se abriera una brecha. Esta circunstancia se debe, fundamentalmente, a que las elites periféricas han perdido sus puntos de referencia: siempre se han refugiado y legitimado en sus vínculos con los países centrales y en la promesa de traer lo exterior hacia el continente como modelo para la modernización de lo arcaico y periférico. Pero mirar “hacia afuera” hoy en día resulta francamente poco entusiasta: crisis especulativas que se llevan las casas de millones, traslado forzoso de contingentes de inmigrantes, persecuciones religiosas, modelos de sociedad basados en la reducción salarial y la devaluación de los derechos adquiridos, o bien el avance de valores como los que impulsa el Tea Party o los partidos de derecha desde Suecia a Hungría.
4 Esta desorientación habilita, a su vez, el giro “antielitista”: se arraigan otros principios ordenadores en los imaginarios latinoamericanos. Hay nuevos sentidos comunes y otras dinámicas –y otras maneras de describirlas– vinculados con las agendas públicas de ciertos países: si en Brasil, quizás por primera vez en su historia, se percibe colectivamente la posibilidad de una “movilidad social” para los sectores subalternos, esto se debe al impacto de determinadas políticas, como la reversión de la primacía del trabajo informal sobre el formal o bien los millones de nuevos estudiantes que han accedido a la universidad; en Venezuela, el declarado “antiimperialismo” cultural e institucional ha construido, como lo muestran algunos estudiosos, otros tipos de interacción y modelos de relaciones sociales, incluso domésticas, respecto de lo que implica una sociedad del consumo; lo mismo podría decirse del “buen vivir” en Ecuador o Bolivia, capítulos constitucionales que, burocráticamente, colocan reparos prácticos a las tentaciones neoextractivistas y, al mismo tiempo, reaseguran su particularidad política histórica: la inclusión de identidad indígena en sus proyectos; o bien en Argentina, donde la “democratización” de ciertos aspectos cotidianos, como el matrimonio igualitario o la pluralidad de la información, reconfigura el carácter de lo que implica el progreso personal.
5 Estas fórmulas, que luchan espiritualmente con otras no tan auspiciosas y también debitables a los gobiernos en cuestión, atraviesan los imaginarios sociales y se incorporan a los universos simbólicos de la ciudadanía, orientan y organizan la absorción de las interpretaciones circulantes: de alguna manera, se constituyen en las barreras ideológicas que encuentran las elites para imponer sus ideas. No se trata, como dice Beatriz Sarlo, de una simple “batalla cultural”; debe reconocerse como un avance político el hecho de que los modelos societales de las elites estén sin posibilidades de despliegue y capilaridad. Esto no anula la debilidad y la inorganicidad con que se dan los cambios, o que aparezcan fricciones al interior de las coaliciones gubernamentales: sucede en Ecuador con Alianza País y los movimientos sociales, con Dilma Rousseff y la bancada parlamentaria del PMDB, o entre el Gobierno y la CGT en Argentina. Pero estas fricciones no son en torno de otros mapas conceptuales, como quisieran los medios de comunicación conservadores y las elites, sino al interior de un mismo cuadro de ideas –asumidos con mayor o menor honestidad por los actores–, precisamente aquel que, puesto en movimiento, genera una antielitización de los lenguajes por lo bajo.
6 Los imaginarios sociales no son realidades secundarias: allí también se anudan cuestiones clave para el porvenir. Está claro que no hay condiciones objetivas para un radical “cambio de época” en América latina. Sin embargo, hay ciertas condiciones subjetivas, en el plano de los imaginarios, que parecen haber dado un salto optimista, y que son consecuencia de la interacción con ciertas políticas públicas; de allí la crisis de identidad y de perspectiva de ciertas elites y fuerzas opositoras. La región presenta una diferencia respecto de otras latitudes: en lugar de levantar muros entre comunidades, quizás sea momento para asumir en su verdadera dimensión conceptual aquello que está comprometido socialmente en la originalidad latinoamericana; como insistía José Carlos Mariátegui: ni calco, ni copia... creación heroica.
* Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe (UBA).
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DENUNCIA DE ABUELAS CONTRA LOS MIEMBROS DE LA SALA I DE LA CAMARA FEDERAL DE SAN MARTIN
DENUNCIA DE ABUELAS CONTRA LOS MIEMBROS DE LA SALA I DE LA CAMARA FEDERAL DE SAN MARTIN
Los jueces que garantizaron impunidad
Ante el Consejo de la Magistratura, Carlotto pidió el juicio político de los jueces por tergiversar pruebas e invocar hechos falsos para sobreseer al ex secretario del Ejército Eduardo Alfonso.
Por Irina Hauser
En nombre de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto presentó ayer un pedido de juicio político contra los integrantes de la Sala I de la Cámara Federal de San Martín, a quienes acusa de tergiversar pruebas e invocar hechos falsos para sobreseer y “garantizar la impunidad” del ex secretario general del Ejército Eduardo Alfonso, quien había sido procesado por su participación en un operativo durante la última dictadura que terminó con un asesinato y el secuestro de una mujer embarazada, cuya hija fue apropiada. La denuncia ante el Consejo de la Magistratura señala también una desnaturalización de las evidencias contra cuatro militares de la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral de Campo de Mayo implicados en un operativo donde fueron asesinadas dos personas: el tribunal les dictó falta de mérito al darles crédito a sus indagatorias por sobre las constancias de sus participación en los hechos asentadas en un expediente del propio Ejército.
La presentación de Abuelas, patrocinada por el abogado Alan Iud, señala el “mal desempeño” y el posible “delito de prevaricato” (fallar a propósito a contramano del derecho) por parte de los jueces de la Sala I de la Cámara de San Martín, Jorge Eduardo Barral, Hugo Rodolfo Fossati y Juan Manuel Culotta. Se refiere a dos intervenciones puntuales en la causa sobre los crímenes dictatoriales en jurisdicción del Comando de Institutos Militares con asiento en Campo de Mayo, pero recuerda que varias veces este tribunal actuó “contra el avance de las investigaciones” sobre violaciones a los derechos humanos del terrorismo de Estado. En 2004 convalidó las leyes de Punto Final y Obediencia Debida y en 2005 revocó la inconstitucionalidad del indulto al represor Santiago Omar Riveros. Ambas resoluciones (que en lugar de Culotta, que es subrogante, firmaba Narciso Lugones) fueron revertidas por la Cámara de Casación pero causaron dos años de demora en el inicio del juicio oral.
Los jueces denunciados fallaron dos veces sobre la situación de Alfonso, a quien liberaron del procesamiento con prisión preventiva que en diciembre de 2008 le dictó el juez Alberto Suares Araujo. Las pruebas de su participación en la última dictadura (desconocidas hasta entonces) surgieron de su propio legajo. En 1977 Alfonso era teniente primero de caballería. El 12 de enero de ese año aparece un parte de enfermo por “herida de bala con perforación intestinal”. En el Boletín del Ejército dice que luego lo condecoraron por recibir ese disparo “con motivo de las operaciones realizadas en la localidad de Villa Adelina”. Aludía al operativo en la casa de Antonio García y Beatriz Recchia, donde irrumpieron militares con ropa de civil, según relataron los vecinos. A él lo asesinaron; a ella la secuestraron, embarazada de seis meses. Juliana, su hijita de tres años, fue entregada a su abuela materna. Buscó 32 años a su hermana Bárbara, apropiada, quien recuperó su identidad en 2009.
En una primera resolución, la Sala I (con firmas de Barral y Fossati) dijo que si bien estaba probada la participación de Alfonso en los hechos a los que incluso atribuía una “materialidad ilícita”, no había motivos para procesarlo: porque al no ser parte del área de Inteligencia no tenía por qué conocer “el real motivo” por el cual había sido convocado al “grupo operativo”; por el disparo recibido, añadía, debió quedar “de inmediato fuera de combate”. Las Abuelas cuestionan jurídicamente ese curioso planteo, que apelaron, pero explican que la presunta “parcialidad” de los jueces se confirma en el segundo fallo, de marzo último, donde mantuvieron el sobreseimiento con nuevo libreto. Esta vez (también firmó Culotta) el problema ya no era si Alfonso era agente de Inteligencia sino que “bien pudo entender que el procedimiento para el que había sido llamado era legítimo” porque “el personal” había ido “vestido de combate” “en móviles identificables y al mando de sus superiores”. Sin embargo, en su propia resolución anterior el tribunal citaba –para ilustrar la ilegalidad del caso– los testimonios que aseguraban que los hombres habían ido de civil. Tres de ellos describen la irrupción en la madrugada, sin orden de allanamiento, sin uniformes, ni identificación. No hay datos de “móviles identificables”.
“Los jueces han fallado en contra de las constancias de la causa y han invocado hechos falsos, con el propósito de garantizar la impunidad de un imputado por crímenes de lesa humanidad cometidos (...) han obrado con absoluta falta de imparcialidad”, advierte el pedido de juicio político. “Partieron del presupuesto de que Alfonso no era un integrante de un grupo de tareas” y “decidieron exonerarlo de su responsabilidad por los aberrantes hechos en los cuales se encuentra probado que intervino”. Le dieron, dice, un “sobreseimiento anticipado” para evitar que fuera sometido a un juicio oral. Alfonso fue mano derecha del jefe del Ejército Ricardo Brinzoni y su principal instrumentador del ataque a los Juicios por la Verdad.
El pedido de destitución cita otro fallo de la Sala I que desprocesó a Miguel Angel Viviani Rossi, Oscar Onsari, Carlos Alberto Pellegrini y Carlos Héctor Ezcurra Varela (todos de la Escuela de Suboficiales de Campo de Mayo), cuya participación en un procedimiento en Martínez donde fueron asesinados Edy Luis Santiago Monzón Novena y Elena Dorotea Caracassi Crisogoni –también el 12 de enero de 1977– surgía detallada de un expediente del Ejército. Cuando los indagaron, todos dijeron que fueron como apoyo y al llegar ya había pasado el supuesto “enfrentamiento”. Para dictarles falta de mérito, la Cámara se basó sólo en sus indagatorias.
La denuncia de las Abuelas se suma a las que ya tramita el Consejo contra una veintena de jueces por su complicidad con la última dictadura.
Rosa Roinsinblit tiene casi 97 años. Ayer declaró en el Tribunal Oral Número 6 y relató el secuestro de su hija y la recuperación posterior de un nieto con quien perdió la relación cuando detuvieron a los apropiadores
LA VICEPRESIDENTA DE ABUELAS DECLARO EN LA CAUSA POR EL ROBO DE BEBES
“Yo creía que a mi hija la iban a juzgar”
Rosa Roinsinblit tiene casi 97 años. Ayer declaró en el Tribunal Oral Número 6 y relató el secuestro de su hija y la recuperación posterior de un nieto con quien perdió la relación cuando detuvieron a los apropiadores.
Por Alejandra Dandan
“Lo que no me imaginé nunca –explicó Rosa Roinsinblit ante el Tribunal Oral Número 6 que juzga el plan de apropiación ilegal de niños– es que el bebé iba a nacer en un campo de concentración, porque no hablábamos de desaparición en ese momento, sino de gente detenida. Yo pensaba que a mi hija la iban a juzgar, a condenar y yo esperaba, pero el apuro mío era que ella tenía que volver a casa para tener a su bebé. Pasó el tiempo y siguió pasando inexorablemente.”
Patricia tuvo a su hijo en la Escuela de Mecánica de la Armada. Estaba secuestrada en un campo de la Aeronáutica en Morón, pero la llevaron a parir a la ESMA. La atendió el represor Jorge Luis Magnacco. “Yo no sabía todo eso, pero un buen día dos abuelas que estaban en Ginebra me dijeron: ‘Rosa, hay señoras liberadas de la ESMA y que fueron testigos del parto de tu hija, tenés que hablar con ellas’.”
Rosa se contactó con Sara Osatinsky y Ana María Larralde, entre otras. Su nieto había nacido en el espacio llamado la Pequeña Sardá: “En ese momento me enteré de que en la Esma había una camilla o más bien una mesa de cocina y sobre esa mesa tuvo el parto mi hija, el 15 de noviembre de 1978, y una de ellas, como era enfermera, le puso el goteo para apurar las contracciones”.
Patricia le puso a su hijo Rodolfo Fernando y lo tuvo sobre su vientre hasta que le cortaron el cordón umbilical.
En la audiencia de ayer no estaba Magnacco ni otros represores. El fiscal Martín Niklison guió la primera parte de las preguntas. Cuando preguntaba por fechas o nombres, Rosa en ocasiones pedía un momento: “Han pasado muchos años y muchos nombres no van a acudir a mi memoria –dijo alguna vez–. Puedo darme el lujo de no recordar aunque todo el mundo dice que tengo mucha memoria.”
A Patricia la secuestraron el 6 de octubre de 1978. Era estudiante de medicina y militante de Montoneros con José Manuel. Ambos tenían una hija de 15 meses que estuvo secuestrada durante unas horas con sus padres, en un auto, mientras la patota buscaba lugar para dejarla. Mariana se crió con los abuelos y años más tarde sería la primera en identificar a su hermano.
Rosa era muy ingenua en ese momento, aseguró. Cuatro o cinco días después del secuestro, recibió una llamada de su hija. “Era una situación muy confusa, todo lo que me decían lo creía. Ella me dijo: ‘Me están atendiendo muy bien’; y yo le creía. Después deduje que la estarían encañonando con una pistola para que dijera eso.” Alguien le dijo que iban a liberarla. Y le advirtió que se quedara cerca del teléfono: cuando el niño naciera iban a volver a llamarla.
“Y me quedé cerca del teléfono esperando. Estuve esperando hasta que me di cuenta de que no era así. Y se fueron despertando cosas en mí que no conocía.”
“Dije tantas cosas, ya... –dijo Rosa Roinsinblit cuando el Tribunal le preguntó al final si todavía quería agregar algo–. Lo único que quisiera decir es que le pido a mi nieto que no me prive de la niñez de mis bisnietos, que no me haga lo que me hizo la dictadura con él, que yo no disfruté de su niñez, y que para una abuela es llevarlos a una plaza, a dar vueltas en la calesita, y no la vida que yo llevo con las Abuelas, dando testimonio por el mundo entero para que se conozca lo que pasó en Argentina, porque lo que pasó no nos pasó solamente a nosotras, le pasó a toda la sociedad.”
Rosa había vuelto a uno de los nudos de su historia. La relación con su nieto Guillermo, recuperado e identificado en 2000, que tuvo un comienzo casi perfecto, un encuentro “idílico” pero que poco después quedó roto cuando la Justicia investigó y condenó a los apropiadores.
Rosa es vicepresidenta de Abuelas de Plaza de Mayo. Cumple 97 años en agosto. Ante el Tribunal Oral Federal 6 documentó la historia de Abuelas, el trabajo por encontrar el modo de identificar a los nietos, pero sobre todo habló del secuestro de su hija: Patricia Julia Roinsinblit, embarazada de ocho meses; de su yerno José Manuel Pérez Rojo y del nieto.
El encuentro
Cuando Rosa terminó de detallar centenares de trámites, datos, episodios y documentos, Niklison le preguntó qué sucedió con su nieto. “El tiempo pasa –le dijo Rosa– y pasa inexorablemente. Un día mi nieta, que trabajaba en Abuelas, recibió una llamada anónima donde le decían de un caso de un chico que había nacido en noviembre de 1978, donde intervino la aeronáutica. Enseguida se dio cuenta de que era nuestro caso.”
Aunque las Abuelas suelen hacer las búsquedas con discreción, su nieta, que era mucho más joven, salió corriendo a buscar a su hermano. “Agarró unos documentos y se fue al lugar donde trabajaba.” Cuando llegó, preguntó por Guillermo. Alguien lo llamó en voz alta. Y Guillermo apareció.
“A mí me parece que podemos ser hermanos”, le dijo ella. “El se rió, no quiso saber de nada, pero mi nieta fue muy convincente porque ese mismo día Guillermo estaba en la Casa de las Abuelas y pedía que le saquen sangre porque quería saber si esa chica era su hermana.”
Rosa estaba en Boston. Cuando confirmaron la identidad, suspendió la estadía. Compró un regalo a su nieta y un buzo blanco con un escorpión rojo para él. “Si la cosa camina bien –se dijo–, se lo doy; si no, paciencia.” Cuando llegó, lo vio en el estudio de un abogado. “Yo estaba sentada y entró él, un muchacho delgado, alto, de un metro ochenta, y le dije: ‘Bueno, yo soy tu abuela’. Y él me dijo: ‘¡Ya lo sé, Baba!’, porque mi nieta me llama Baba. Así que él ya sabía, así que así nomás, me abrazó, me besó y fue un encuentro idílico.”
Rosa habló del buzo. Que a él le encantó porque era de River. De cenas, de cumpleaños. “Son detalles, pero muestran lo bien que se desarrollaban las cosas, que cambiaron el día en que la Justicia citó a los apropiadores, los indagó, los procesó, los condenó y los metió en la cárcel. Ahí cambió todo: ellos cometieron un delito, fabricaron una falsa partida de nacimiento, presentándose como los padres, en fin... cosas que componen un delito. Pero eso no le gustó al chico y entonces empezó a repudiarme.”
Rosa tomó agua durante toda la declaración. Y en ese momento volvió a hacerlo. La apropiadora era Teodora Jofré y su marido Francisco Gómez. Ella era empleada doméstica de uno de los jefes de la aeronáutica, y él se convirtió en el jardinero que cuidaba el parque del centro clandestino donde estuvo Patricia.
“El repudio hacia mí era y no era –dijo Rosa–. Yo lo llamaba por teléfono y él me decía: ‘¿Para qué me llamás?’, pero no me cortaba. Y yo seguía insistiendo, seguía llamando.” Un día, Rosa le dijo algo distinto: “Decime, Guillermo, si esa señora a quien vos llamás mamá es mi hija”. Porque “él ya conocía todo, sabía la verdad y creo que hizo un click porque empezamos a vernos, no con mucha frecuencia pero nos veíamos”.
Guillermo se casó. Rosa fue al civil, pero no a la Iglesia: “Menos mal que no fui –dijo–, porque la madrina era la apropiadora.” Algo del vínculo con su nieto, sin embargo, siguió estando. La relación sigue prendida con “alfileres”, como dice Rosa, y ella no ve a sus bisnietos, como dijo una y otra vez. Sin embargo, Guillermo les puso a sus hijos el apellido de sus padres biológicos.
ERNESTO LACLAU Y JUAN MANUEL ABAL MEDINA EN EL CICLO DEBATES Y COMBATES
ERNESTO LACLAU Y JUAN MANUEL ABAL MEDINA EN EL CICLO DEBATES Y COMBATES
“Un ejemplo para Europa”
Laclau destacó los procesos políticos que atraviesa América latina, “una combinación hegemónica de reconstitución del Estado con las democracias de masas”. Abal Medina elogió la gestión kirchnerista: “Vamos por más, vamos por la historia”, dijo.
Por Silvina Friera
Discutir las cuestiones de nuestro tiempo. De eso se trata el ciclo de política y filosofía Debates y combates, diálogos sobre el poder y la transformación en América latina, organizado por la Secretaría de Cultura de la Nación, que comenzó ayer con el filósofo y politólogo Ernesto Laclau y el secretario de Comunicación Pública, Juan Manuel Abal Medina. El autor de La razón populista ponderó que el modelo económico de este gobierno “es un éxito visible” y aseguró que “estamos sorteando la crisis económica mundial gracias a que hemos roto el cordón umbilical con el Fondo Monetario Internacional”. Un momento “cómico” llegó de la mano de una anécdota. Laclau mencionó un artículo que publicó The Economist sobre la estrategia económica de la presidenta Cristina Fernández. “El artículo reconoce que los índices económicos están bien, pero que la cosa funciona no por las bondades del modelo, que consideran un disparate, sino porque los Kirchner han tenido suerte. Esto me hizo acordar a una historia de Napoleón contra los generales austríacos. Los austríacos llevaban a cabo una guerra con ejércitos aristocráticos, con todas las reglas científicas de la forma de combate del siglo XVIII. Luego llegaba Napoleón con sus ejércitos populares, destrozaba las líneas austríacas y ganaba la batalla. Y los generales austríacos decían: ‘Gana, pero no es científico’. Estamos ganando, sea científico o no.”
Abal Medina comentó que, más allá de la pluralidad de significados de la palabra democracia, siempre estuvo vinculada a la idea de igualdad. “Cuando surgió como forma política, allá hacia el año 500 antes de Cristo en algunas pequeñas ciudades en la costa del Mar Egeo, la democracia fue un proyecto que con la idea de igualdad enfrentaba a un conjunto de poderes fácticos de la época”, señaló el secretario de Comunicación Pública durante la apertura de este ciclo que contará con la participación de Carlos Zannini, Jorge Alemán y el filósofo italiano Gianni Vattimo.
El racconto de Abal Medina arrojó luz sobre tensiones de vieja data. La democracia se recreaba en la asamblea, donde los ciudadanos discutían y elaboraban el pensamiento político que después se transformaba en prácticas concretas. Pero esta forma de gobierno enfrentaba problemas reales, como quién podía ir a las asambleas. “Cuando las asambleas eran una vez por semana, todos podían ir; cuando empezaron a ser más frecuentes, iban los que no necesitaban trabajar para vivir. En Atenas se extendió un ‘salario ciudadano’; la gente cobraba un salario para asistir a la asamblea –resumió uno de los principales dilemas–. La democracia en su origen se enfrenta a los poderes fácticos; para poder pagar ese salario ciudadano esos recursos hay que sacárselos a alguien. Esa fue la gran discusión que alumbró el nacimiento de la democracia.”
Después del preludio griego, llegó el turno de zambullirse en la arquitectura institucional que se configuró por estos pagos. Alberdi o Sarmiento, entre otros de los que pensaron y diseñaron las actuales instituciones políticas, no las concibieron bajo el imperativo de la democracia. La Constitución argentina dice que la forma de gobierno es republicana, representativa y federal. La palabra democrática no está. “Los que diseñaron esta forma de gobierno creían que la democracia era un mal sistema de gobierno que daba poder a las mayorías; la pensaron separada de eso que Madison llamó ‘los deseos y humores del pueblo’. Un buen sistema de gobierno debía ser aquel que separara la instancia de la toma de decisiones de ese pueblo que podía traer conflicto a la acción de la política. La idea de igualdad en democracia necesariamente está siempre en tensión con la tradición de pensar la política en términos republicanos representativos.” El funcionario subrayó que cuando la política se hace democrática hay disputas con los factores de poder establecidos. La historia de América latina en el siglo XX, observó Abal Medina, puede ser leída como “esa disputa profunda entre un sueño igualitario y popular de representación frente a la idea más tradicional que hablaba de las virtudes republicanas, representativas, pero que a la hora de la verdad no tardaba un segundo en pedir golpes militares, supuestamente por única vez, para cambiar el juego”.
Pero si en el pasado fueron los militares los que frenaron la democracia, ahora la mirada debe posarse sobre los medios de comunicación. “Todos debemos tener la misma voz y las mismas posibilidades de ser escuchados”, aseguró Abal Medina y explicó que la estructura de los monopolios no sólo impide abrir el campo para el debate y para que pueda profundizarse la igualdad, sino que lo cierran. “La tarea de los poderes fácticos consistió una y otra vez en ir reduciendo permanentemente los límites de factibilidad de la política hasta transformarla, lo que es la promesa clara del liberalismo, en política igual administración; la política entendida en términos de la gestión de un universo cada vez más acotado de temas, en los cuales pensar una política capaz de transformar era cosa del pasado y debía reducirse a quién administraba mejor o peor un área tan pequeña de competencias que no afectaba la vida de la gente.”
Después de la explosión del 2001, surgió la novedad del kirchnerismo. “En el máximo momento de impotencia de la política, Néstor (Kirchner) y Cristina (Fernández) toman la opción estratégica de volver a pensar una política democrática en el sentido profundo del término –planteó Abal Medina–. Lo interesante del proceso argentino es que demuestra lo falso de esa idea de los límites.” El secretario de Comunicación Pública recordó el “pliego de condiciones” que Claudio Escribano, el subdirector del diario La Nación, quiso imponerle a Kirchner, “que el 90 por ciento de la clase política no hubiera dudado en firmarlo”, destacó. Cuando muchos creían que con Cristina Fernández comenzaría una etapa de moderación, fue cuando se produjo la profundización del modelo. “En ese enorme conflicto mal llamado ‘del campo’ o la 125, los factores de poder dijeron ‘hasta acá llegaron’. Ese año presenciamos lo que era el poder entero jugando en la cancha con la idea de que volvería la Argentina gobernada por sus dueños”. La otra novedad, según Abal Medina, fue que cuando parecía que el proyecto político perdía, cuando después del famoso “voto no positivo” muchos escribieron la partida de defunción del kirchnerismo, “en vez de irse para atrás, va para adelante”. “Vamos por más, vamos por la historia; cuando se estaban repartiendo el poder se sorprendieron con que nosotros seguíamos para adelante; votando, por ejemplo, la ley de comunicación audiovisual”, ejemplificó. Esa recuperación puso en evidencia “la absoluta artificialidad de un relato mediático” que se sustentaba a través de una gran frase ‘disciplinadora’: ningún gobierno resiste cinco tapas negativas del diario Clarín”.
Laclau sostuvo que la relación entre democracia y liberalismo siempre ha sido conflictiva y que en América latina “avanzaron por caminos diferentes”. El filósofo y politólogo destacó que los ataques al kirchnerismo que proceden de aquellos que defienden los valores del liberalismo dan por hecho que “las instituciones son un terreno neutral cuando son la cristalización de la relación de fuerza entre los distintos grupos”, aclaró. El politólogo propuso explorar la naturaleza del modelo democrático popular del país porque las democracias latinoamericanas pueden “ser ejemplos para las democracias europeas”. “Lo que se está dando en América latina –agregó– es una combinación hegemónica de reconstitución del Estado con las democracias de masas.” Concluyó la charla con una recomendación: “Ya saben lo que tienen que hacer en las elecciones de octubre”.
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Memorias en Común
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12:41:00
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