Lo aseguró el juez federal Daniel Rafecas, con relación a la megacausa Primer Cuerpo de Ejército, por delitos de lesa humanidad y cuya investigación encabeza. Dijo que ya se reconocieron más de 1.000 víctimas. Ingrese al especial Primer Cuerpo de Ejército
El juez federal Daniel Rafecas, al frente de la megacausa Primer Cuerpo de Ejército, en la que se investigan delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar, aseguró que “buscamos llevar verdad en donde lo que reinaba era el olvido, y hacer justicia en donde había impunidad”.
El magistrado explicó que “es una causa que tiene una amplia extensión territorial, ya que abarca la represión ilegal del Ejército, de la Aeronáutica y de todas las fuerzas de seguridad en Capital Federal y gran parte de la Provincia de Buenos Aires. En estos seis años de trabajo ininterrumpido, el Juzgado ha elevado a juicio oral una serie de tramos de la megacausa: son los que se refieren a delitos cometidos en los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo; Automotores Orletti, El Vesubio, Hospital Posadas y la provincia de La Pampa”.
Asimismo, el titular del Juzgado Criminal y Correccional Federal Nº3 de la Capital señaló que “también avanzan otros tramos de la megacausa, que ya tienen dictados autos de procesamiento, como por ejemplo los casos de represión en el circuito de la zona oeste de la Provincia de Buenos Aires, con epicentro en Morón y en Castelar. Esta era una subzona a cargo de la Aeronáutica, con el corazón represivo en el centro clandestino conocido como Mansión Seré, pero que también abarcó las bases aéreas de Morón, Palomar y Moreno”.
“Este tramo, con estos siete centros clandestinos, tiene aproximadamente 150 víctimas con una docena de imputados, y va a ser objeto de un juicio oral el año próximo”, agregó.
En tanto, remarcó: “También se está haciendo un relevamiento muy exhaustivo de todos los procedimientos policiales falsos, en los que se extraían víctimas de centros clandestinos y se los presentaba ante la opinión pública como si fueran enfrentamientos armados, cuando en realidad las personas eran asesinadas”.
“Contabilizamos durante estos seis años de trabajo un total de 120 imputados bajo proceso, la mayoría de ellos con prisión preventiva en establecimientos del Servicio Penitenciario Federal. Y también hemos reconocido judicialmente más de mil víctimas en total”, dijo Rafecas.
En relación con la situación del ex presidente de facto Jorge Rafael Videla, el juez dijo que “se le han imputado todos los otros hechos que fueron objeto de acusación y de condena en el Juicio a las Juntas. Así, sólo en esta causa, Videla ha sido indagado por aproximadamente 650 hechos de detenciones ilegales, torturas, y en algunos casos homicidios”.
Los tramos de la megacausa en juicio
- Capital Federal: desde el 3 de junio, el Tribunal Oral Federal Nº 1 encabeza el juicio oral por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención “Automotores Orletti”. En la causa están imputados Néstor Guillamondegui (ex vicecomodoro de la Fuerza Aérea), Rubén Visuara (ex coronel del Ejército), Eduardo Cabanillas (ex general de División del Ejército), Honorio Martínez Ruiz (ex agente de la SIDE), Raúl Guglielminetti (ex agente civil de inteligencia del Ejército) y Eduardo Ruffo (ex agente civil de inteligencia de la SIDE), por los delitos de privación ilegal de la libertad, imposición de tormentos y homicidio calificado, en perjuicio de 65 víctimas. El tribunal está integrado por los jueces Adrián Grunberg, Oscar Amirante y Jorge Gettas.
- Capital Federal: ante el Tribunal Oral Federal Nº 2 comenzó, el 23 de noviembre pasado, el juicio oral en la causa en la que se investigan delitos cometidos en el ámbito del centro clandestino de detención que funcionó sucesivamente en los lugares denominados “Club Atlético”, “El Banco” y “Olimpo”. Se imputa la privación ilegal de la libertad de alrededor de 180 personas, en concurso real con la imposición de tormentos de cada una de ellas.
- Capital Federal: el Tribunal Oral Federal Nº 4 juzga desde el 26 de febrero a ocho ex militares por delitos cometidos en el centro clandestino de detención “El Vesubio”, en el ámbito del Primer Cuerpo de Ejército. En la causa se investiga la participación de Pedro Alberto Durán Sáenz, Héctor Humberto Gamen, Hugo Idelbrando Pascarelli, Ramón Antonio Erlán, José Néstor Maidana, Roberto Carlos Zeolitti, Diego Salvador Chemes y Ricardo Néstor Martínez.
- La Pampa: el Tribunal Oral Federal de esa ciudad, integrado por los jueces Eugenio Krom, Mario Armando Márquez y José Mario Tripputi, inició el 2 de agosto el debate en el que se juzga a Fabio Iriart, Néstor Greppi, Roberto Constantino, Omar Aguilera, Roberto Fiorucci, Carlos Reinhart, Athos Reta, Oscar Yorio, Hugo Marenchino y Néstor Cenizo. En el proceso se investigan hechos ocurridos en el marco de la causa conocida como “Subzona 14”. A todos los acusados se les imputan los delitos de privación ilegal de la libertad agravada, por mediar violencia y amenazas, en forma reiterada, en concurso real con el delito de aplicación de tormentos, en forma reiterada.
Para más información, ingrese al micrositio Primer Cuerpo de Ejército desde aquí
http://www.cij.gov.ar/nota-5355--Buscamos-hacer-justicia-en-donde-habia-impunidad-.html
domingo 31 de octubre de 2010
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Lesa humanidad: niegan excarcelación a acusado por más de 300 secuestros en la ESMA
Se trata del ex vicealmirante Hugo Siffredi, investigado por violaciones a los derechos humanos cometidas durante el último gobierno militar. También está imputado por la desaparición de la joven sueca Dagmar Hagelin. Fallos completos
La Sala II de la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional Federal confirmó el rechazo a la excarcelación del ex vicealmirante Hugo Siffredi, acusado de violaciones a los derechos humanos cometidas durante el último gobierno de facto, en el marco de la megacausa ESMA.
Se trata de dos resoluciones dictadas por el tribunal, por las que rechazó sendos recursos de apelación a los fallos que desestimaron su liberación, una en el cuerpo principal de la megacausa y la otra en la investigación por la desaparición de la joven sueca Dagmar Hagelin.
Según el expediente, Siffredi, alias “Pancho”, entre el 31 de diciembre de 1975 y el 10 de febrero de 1977, con la jerarquía de Teniente de Navío, se desempeñó como Jefe del Departamento Operaciones en el destructor “Brown” en la Base Naval de Puerto Belgrano.
Mientras que, a partir del 10 de febrero de 1977 y hasta el 1° de enero de 1978 prestó funciones en el Servicio de Inteligencia Naval (SIN), fecha desde la cual y hasta el 26 de febrero de 1980 se desenvolvió como Ayudante de Jefe de Sección de Servicio del SIN, continuando su carrera en la fuerza hasta su pase a retiro voluntario, ya como Vicealmirante, en febrero de 2004.
http://www.cij.gov.ar/nota-5361-Lesa-humanidad--niegan-excarcelacion-a-acusado-por-mas-de-300-secuestros-en-la-ESMA.html
El TOF Nº 1 de San Martín retomará este lunes las audiencias de declaraciones testimoniales en el primer juicio oral contra el ex comisario Patti
Se reanuda el juicio a Patti con la declaración de nuevos testigos
El TOF Nº 1 de San Martín retomará este lunes las audiencias de declaraciones testimoniales en el primer juicio oral contra el ex comisario, acusado por delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar
El Tribunal Oral Federal Nº1 de San Martín reanudará este lunes el primer juicio oral contra el ex comisario de la Policía Bonaerense Luis Abelardo Patti, acusado por delitos de lesa humanidad cometidos durante el último gobierno militar.
La semana pasada, el TOF Nº 1 escuchó el testimonio de Daniel Lagarone y de los ex policías Norberto Padilla, José Ventola y Mario Florentino, quienes estuvieron en la comisaria de Escobar cuando Patti se desempeñaba en la misma.
En este juicio oral, también es juzgado el ex presidente de facto Reynaldo Benito Bignone.
http://www.cij.gov.ar/nota-5364-Se-reanuda-el-juicio-a-Patti-con-la-declaracion-de-nuevos-testigos.html
ROSARIO/12 ACCEDIO A LA DECLARACION DEL CORONEL OSCAR PASCUAL GUERRIERI, ACUSADO DE 21 CASOS DE SECUESTROS EN LA CALAMITA.
ROSARIO/12 ACCEDIO A LA DECLARACION DEL CORONEL OSCAR PASCUAL GUERRIERI, ACUSADO DE 21 CASOS DE SECUESTROS EN LA CALAMITA.
Un represor en primera persona
Es el represor vivo de más jerarquía en la ex causa Feced. A tal punto que ahora los expedientes llevan su nombre. Está acusado de más de veinte casos de secuestros, 11 de ellos seguidos de torturas y 10 homicidios cuyas víctimas pasaron por el centro clandestino de detención La Calamita en Granadero Baigorria. Esta fue su declaración ante los jueces tras negarse a responder cualquier tipo de preguntas.
Oscar Pascual Guerrieri fue indagado en los tribunales federales de San Isidro el 15 de octubre por el juez federal rosarino Marcelo Bailaque y la fiscal Mabel Colalongo. Durante el interrogatorio se negó a contestar preguntas sobre 21 casos de secuestros, 11 de ellos seguidos de torturas y 10 homicidios cuyas víctimas pasaron por el centro clandestino de detención La Calamita en Granadero Baigorria , cuando era el segundo jefe del Destacamento de Inteligencia 121. A cambio, prefirió despacharse con un largo discurso que ahora quedó incorporado a los expedientes a los que accedió Rosario/12. Parte de esa larga declaración se reproduce en esta nota.
El elegido
"Quiero dejar presente que en la época democrática, años en que estuvo el gobierno luego del relevo del Dr. Alfonsín (se refiere al gobierno de Carlos Menem) por concurso he prestado servicios por mis méritos profesionales en la Secretaría de Inteligencia del Estado, durante diez años. Y no me mandaron por ser peronista o radical, sino por mis méritos. Estuve con el Dr (Bautista) Yofre y (Hugo) Anzorreguy, fui el primero que entré y el último que me fui. Si me seleccionaron en esa época deben haber hecho una compulsa para ver quien era Guerrieri, si hubiera sido como dicen por ahí no me hubieran llamado. Soy altamente democrático, depende que se entienda por democracia, yo entiendo respeto a las instituciones, al orden, a la jerarquía. En esa Secretaría yo tuve las mejores calificaciones con 100 puntos durante diez años.
Enfermo y mortificado.
"Estoy haciendo un sacrificio enorme, hace cinco meses que estoy sufriendo una epicrisis avalado por el médico forense, esto tiene dos partes, una ciatalgia, que puede ser consecuencia de una hernia de disco, que me tiene loco. También tengo presión arterial alta y tuve un ACV transitorio. Gracias a Dios no se volvió a repetir, es peor tener un transitorio que uno definitivo, porque el transitorio puede darse en cualquier momento uno nuevo. Asi estoy en ese momento. Por eso me remito al articulo 18 de la Constitución Nacional que claramente señala como responsable al juez que autorice cualquier medida que implique mortificación. Le pido tengan consideración a mi estado de salud que no es normal, tengo 75 años y hace 9 que estamos metidos en este tema. Yo soy una persona de bien, no un asesino"
Una desgracia con suerte
"Acá tuvimos una desgracia, con la calidad profesional que tuvo la doctora Colalongo acá tendría que estar sentado todo el Ejercito Argentino porque todos recibimos las órdenes 405 y 505 y sin embargo estamos unos pocos. Yo no soy soldado del Proceso ni de este ni de otro, entre al Ejercito a los 12 años, cuando me fui vino este despelote de la guerra contra la subversión. No puedo salir de las garras del Ejército. Ni queriendo ni no queriendo. Hay una jerarquía en la Institución y no pude revelarme y decir esto u hago y esto no. Tampoco hay que confundir asociación ilícita con subordinación, yo siempre estuve bajo subordinación, de hecho cuando el jefe decía "subordinación y valor", nosotros decíamos "para defender a la patria". Si yo hubiese sabido que me incorporaba para integrar una asociación ilícita nunca me hubiera incorporado al Colegio Militar.
Pedido intimidante
"Mi familia es de origen italiano donde rige el respeto. En el fondo si pudiera hablar con la doctora Colalongo a solas ella me entendería. A mi me queda poco de vida y mi aspiración es que los argentinos nos encontremos juntos en un abrazo. Entregué mi vida al patria y hoy soy asesino, por haber cumplido las órdenes de defensa de la patria y la seguridad. ..Siempre me muestran como el malo para demostrar que los otros eran buenos, y los otros no eran buenos, eran más malos que nosotros, ellos trajeron el desorden, una idea foránea, en una agresión externa al país. Pero yo seguiré en la silla de los malos, en las esposas de los malos. Desconozco todos los cargos que se dicen acá en forma personal.
El ejecutor
"Quiero dejar en claro algo que esta mal dicho, en el sentido que yo adelante mío tenía mandos: el General Galtieri, Jauregui, Coronel Pozzi, los hombres coroneles que integraban el centro de operaciones tácticas, que eran tres. Me acuerdo de uno solo, Gazzari Barroso, la causa se llama Guerrieri porque esa gente murió, pero murió después, en la época en que estaban dirigían y ordenaban, y yo cumplía órdenes, yo era un ejecutor. Yo llegué en 1977, y recibí una orden que le dijo Galtieri a Pozzi, que como él estaba con Calamita, a mi me iban a poner a cargo de la organización del Mundial 78, etapa que se ve vigorizada en cuanto a la seguridad cuando la selección va a Rosario y yo voy como seguridad de la selección en Granadero Baigorria. De hecho tengo un plato con un reconocimiento para todos los que colaboraron para que Argentina saliera campeón".
Flor de campeón
"En ese tiempo intervengo en los torneos de esgrima en florete y sable. En florete salgo primero de todo el cuerpo y ello me proyecta al campeonato nacional que se hacia en julio del 77. En el desarrollo del torneo me corto el tendón de Aquiles. En función de ello el 8 de julio me internan y luego estoy seis meses en convalecencia, se imagina que en ese estado no estaba corriendo subversivos por la calle, estaba con un pie en un balde.
El custodio
"Además por el tema del mundial de fútbol tengo muchas comisiones a Brasil . Tenían la función de organizar todo para que no fracasara un evento de tal magnitud. Yo a la Calamita no la conozco porque no estuve ahí, si la cancha de Rosario Central, a Menotti y a los que estaban ahí. Pero las órdenes las daban los muertos vivos".
Brutos
Sobre las circunstancias que rodean al acto es político ideológico . Soy una persona de 75 años con la preparación que tenemos los militares que son muy buenas . Los militares no somos brutos, los habrá , al igual que algunos del tribunal oral federal, pero he hecho todo lo que había que hacer para ser un buen militar. Al Colegio Militar no mandan a idiotas, mandan a oficiales buenos, estuve cinco anos ahí, fui profesor de la escuela de inteligencia, es decir, tuve méritos que se acrecentaron cuando fui a la SIDE.
Assesination Bailaque
"A mi me parece que estos juicios y si ahora sale uno nuevo, dan una vuelta tremenda y a empezar de vuelta y a empezar de nuevo. Nadie pregunta porqué ocurrió esto. No es que yo me levantaba y decía "ahora voy a matar a Bailaque". Nosotros teníamos una agresión interna y externa. El soldado no es el responsable de la victoria o derrota en una guerra, los responsables de la cuestión son los que implementan la política nacional de defensa, y en esa época sea gobierno de facto o democrático con Isabel Perón, había una política de defensa y esa política era de aniquilar la subversión y yo no soy responsable de esa política implementada, y eso nadie me u preguntó. Pero hoy cargo con la mochila que ellos no cargan. Es decir, estoy en el grupo de los malos por haber cumplido las órdenes que nos dieron. No se si está bien o mal, fueron las órdenes que nos dieron. Montesquieu dijo que a lo mejor la ley no gusta pero es ley. Yo venia por una calle que era mano y me cambian la mano en el camino, y entonces cometo la infracción. No hay que mirar por el espejo retrovisor, hay que mirar para adelante. ¿Qué ganamos con gente en cautiverio, memoria de un solo lado". Lleno esta de publicaciones que dicen que hubo una guerra. ¿Qué fue el ataque a Formosa, un avión que llega y mata a soldados y a estos se les da 800 pesos y a los que atacaron 600.000 y el gobierno nacional ha colocado a la justicia en el medio de esto, en primera línea"" "Me regocijaba ayer viendo el poder de Chile, miran para delante no para atrás""
Condenado
"Yo ya estoy condenado. Y todos están creyendo que lo hacen bien, porque están cumpliendo las órdenes del gobierno nacional. Fijese lo que se produce cuando la señora de Bonafini le dice "turros" a la Corte Suprema y no le pasa nada, como si fuera la madre de todos nosotros. Otro tema, acá contribuyó mucho el tema de los medios de comunicación que prejuzgan y condenan junto con la aparatología que montan las ideologías foráneas que están apareciendo. La justicia nos juzga con códigos civiles que no tienen nada que ver. Esto es política no justicia".
Tren bala
"Y ahora cuidado que si no favorecen con la corporación judicial lo que quiere el gobierno nacional, con el tiempo le va a pasar lo que nos pasa a nosotros ahora: se van a encontrar con el tren bala para que los lleve rápido a cumplir la condena.
Videla y Pelé
"Vuelvo a pedir que se ponga en claro que yo no era Videla, era el teniente coronel Guerrieri, un ejecutor, no lo conozco a Videla, yo estaba con el tema del Mundial". Además el tema de la doctrina francesa, puede ser que nos valgamos de esa doctrina, y cuál es el problema, si yo hoy le pregunto un futbolista para copiar, usted copiaría a Pelé, entoncs nosotros no íbamos a copiar a un boliviano, sino a los mejores". Un tipo de primera
"Hoy recibo 600 pesos del Ejército, tiene que trabajar mi mujer y recibir la dadiva de mis hijos. Un coronel. Esto es mucho sufrimiento y estoy mortificado. No los hago responsable a los jueces, se dónde están. Muchos jueces saben lo que pasa, ojalá me cure de esto que tengo y que Dios decida. En el fondo destaco los profesionales como la señora fiscal Colalongo y asi también una querellante. En Rosario estuvimos detenidos en la policía federal en condiciones indignas. He compartido la prisión con piratas, que detuvieron en San Nicolás. Yo no tengo sangre azul pero me enseñaron otras cosas. A comer con cubiertos. Yo fui un soldado profesional de primera. Y de todos los que fueron al juicio oral, ustedes sabrán quiénes eran de primera y quienes no".
El teniente coronel Oscar Pascual Guerrieri presentó tres escritos periodísticos como defensa, con los que intenta probar que los juicios por terrorismo de estado son políticos. Uno es el libro de Ceferino Reato, Operación Primicia, analizado en una nota del diario Clarín que postula que "el ataque al batallón de Formosa le puso fecha al golpe de estado del 24 de marzo de 1976". Para Reato "la agrupación creó el escenario de violencia que facilitó la llegada de los militares al poder". El segundo documento es una nota de Clarín a Mario Vargas Llosa, en la que el flamante Nobel de literatura, sostiene que "Cristina conduce un gobierno corroído por la corrupción". El tercer texto es una nota de la revista Noticias publicada en los primeros días de octubre de 2010 titulada "Kirchner prostituyó los derechos humanos". La frase pertenece a una declaración del periodista Jorge Lanata.
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/9-25981-2010-10-31.html
DESDE EL PERONISMO SALIERON A GARANTIZAR EL COMPAÑAMIENTO A CRISTINA FERNANDEZ
DESDE EL PERONISMO SALIERON A GARANTIZAR EL COMPAÑAMIENTO A CRISTINA FERNANDEZ
Entre elogios y muestras de respaldo
La Presidenta fue definida como la jefa natural del oficialismo por los peronistas, que además destacaron su condición de “estadista”. De todos modos, y por más que algunos ya alientan su reelección, en el partido consideran apresurado hablar del 2011.
Por Fernando Cibeira
Todo el peronismo se movió ayer en la misma dirección ante la nueva realidad de la ausencia de Néstor Kirchner. Por un lado, salieron a garantizar el acompañamiento partidario a la presidenta Cristina Fernández y negar cualquier posibilidad de vacío institucional, como sugirieron algunos opositores. Por el otro, aunque consideraron apresurado hablar de una candidatura para la reelección en 2011, también elogiaron las condiciones de “estadista” de CFK y la calificaron de jefa natural del oficialismo.
Con la muerte de Kirchner, el gobernador Daniel Scioli –vicepresidente del PJ– se convirtió en los hechos en el nuevo titular partidario, pero por ahora no muestra intenciones de dar ningún paso desde ese cargo. En cambio, sí armó el viernes una convocatoria provincial a un grupo amplio de intendentes, a quienes invitó a almorzar mañana en la gobernación para hablar del presupuesto y hacer un reconocimiento público a Kirchner por su labor a favor de la provincia de Buenos Aires. En medio de tantas versiones, en la gobernación estaban preocupados por dejar en claro el sentido del encuentro. Explicaban que no busca ni apuntalar un proyecto individual de Scioli ni garantizar “gobernabilidad” porque la Presidenta no lo necesita. “Vamos a acompañarla, pero el gobierno nacional está tan firme como siempre y no le hace falta ningún cuidado especial”, respondían cerca del gobernador.
La Presidenta reanudará mañana la actividad y el martes haría su reaparición pública en Córdoba. En el oficialismo nadie tenía dudas de su capacidad de retomar de inmediato las riendas de la gestión. En cambio, lo que a priori podría parecer más complicado era el vacío creado en otra función que cumplía Kirchner: el diálogo cotidiano con legisladores, intendentes y gobernadores, que muchas veces acudían a él para resolver las más diversas cuestiones. ¿Podría Scioli, como nuevo jefe partidario, ocupar ese lugar? Cerca del gobernador pensaban que no.
“En el peronismo siempre hubo una coincidencia entre el ejercicio de la Presidencia y la jefatura partidaria”, respondían. “Daniel podrá atender alguna cuestión lateral, pero en el peronismo no hay lugar para las experiencias binarias”, sostenía un estrecho colaborador del gobernador. Por algo Scioli se apresuró a definir a la Presidenta como “la jefa” de justicialismo por más que no ocupe ningún cargo partidario. Cerca del gobernador creen que Cristina, ya sea en forma directa o indirecta, a través de alguien que ella designe, se va a hacer cargo también de las cuestiones políticas. “La Presidenta va a sorprender a unos cuantos, ya van a ver”, imaginaban.
En cambio, el asunto de la candidatura presidencial pasa por otro andarivel. En el oficialismo hay algunos que prefieren salir ya mismo a instalar la idea de que sin Néstor Kirchner no hay otra alternativa que Cristina para la presidencia en 2011. Quien primero habló del tema fue el canciller Héctor Timerman y luego lo acompañó la ministra de Defensa, Nilda Garré, en una columna publicada en Página/12. El canciller ayer insistió: “El pueblo fue claro y contundente: ‘Queremos que se siga por el mismo camino y con la misma conducción’. Y eso es lo que va a suceder. Porque si hay algo que sabe hacer Cristina es escuchar a la gente”. Con todo, el canciller siempre aclara que habla desde una postura personal.
En el peronismo prefieren no apurar los tiempos de esa manera. No porque haya otras opciones superadoras en análisis. De hecho, una encuesta de Enrique Zuleta Puceiro –también publicada ayer por este diario– confirmó el imaginable salto positivo en la imagen presidencial. Sino porque la intención es ir paso a paso, por lo que primero conviene volver a la actividad y esperar que la gestión –después del cimbronazo que significa la desaparición de su principal ideólogo– se desa-rrolle con normalidad. “Si todo anda bien, como imaginamos, un poco más adelante las cosas ya se van a dar naturalmente. No tiene sentido andar forzando la marcha”, explicaba un operador del justicialismo.
Así, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, aclaró ayer que era “inoportuno” que ya se hablara de candidaturas presidenciales, que lo se debe hacer ahora es respaldar al Gobierno. “Hay una tremenda tarea por realizar. Está toda la fuerza, las ganas y las posibilidades para hacerla. También existe una Presidenta que tiene toda la voluntad y coraje para hacerlo. Hay que terminar de consolidar este modelo que ha gobernado a la Argentina y que tiene mucha adhesión”, remarcó Gioja. Sin embargo, también destacó que la figura de la Cristina Fernández es “indudablemente la más representativa que tiene el justicialismo”.
Una cuerda similar tocó el jefe del bloque de diputados del oficialismo, Agustín Rossi, quien consideró que “no corresponde” ponerse a evaluar candidaturas por más que definió a la Presidenta como “nuestra jefa política”. “Los argentinos se pueden quedar tranquilos porque tienen una Presidenta de lujo, es una verdadera estadista”, comentó Rossi. Sostuvo que lo que se debe hacer desde el peronismo ahora es “fortalecer la gestión presidencial” y “apoyar sin ningún tipo de condicionamientos”.
La otra cuestión que sobrevoló las conversaciones fue la posibilidad de que el peronismo se reunifique con los disidentes. La idea surgió a partir de algunos diálogos en las exequias en la Casa Rosada y de las declaraciones de Felipe Solá en las que se reconoció conmovido por el acompañamiento popular al velatorio de Kirchner. Ni Gioja ni Rossi lo descartaron, aunque tampoco lo imaginaron como algo inmediato. “Nunca dejé de analizar la posibilidad”, respondió el gobernador. Rossi, más escéptico dado los encontronazos que suele mantener con los disidentes en el Congreso, opinó que el tema debería “ser parte de un debate”. “Si ellos quieren acercarse saben dónde encontrarnos”, propuso.
Claro que a algunos en el oficialismo la posibilidad de reunirse con dirigentes como Solá, Eduardo Duhalde o Francisco de Narváez les suena a herejía. “Es el poder económico y sus lacayos que buscan limar el proyecto nacional y popular de Néstor y Cristina”, twiteó ayer, furioso, Luis D’Elía.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156019-2010-10-31.html
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OTRO DETENIDO POR EL ASESINATO DE MARIANO FERREYRA
OTRO DETENIDO POR EL ASESINATO DE MARIANO FERREYRA
El Payaso que fue preso
Gabriel Sánchez fue acusado por otro detenido, Cristian Favale. Por el caso hay seis personas arrestadas, todos integrantes del grupo de la Unión Ferroviaria que realizó el ataque.
Por Laura Vales e
Irina Hauser
Gabriel Sánchez tiene tatuado un payaso en el brazo. Fue por esa marca que el barrabrava Cristian Favale, tras decirse inocente del asesinato de Mariano Ferreyra, lo identificó, señalándolo como el matón que en realidad había disparado durante el apriete de la Unión Ferroviaria a los tercerizados del Roca. Ayer la policía lo detuvo en Berazategui, y al allanar la vivienda encontró un arma. De esta manera, los dos sospechosos por el crimen quedaron a disposición de la Justicia, que deberá establecer si uno de ellos fue el autor del disparo.
Sánchez tiene 34 años, es guarda en Constitución y estuvo ligado a la barrabrava de Racing, de donde lo expulsaron en una de las peleas internas por el control del grupo. Su arresto fue ordenado por la jueza Wilma López; un operativo conjunto de la Policía Federal y la Bonaerense lo arrestó en una casa ubicada en el cruce la calle 30 y la avenida Vergara, en Berazategui, y de ahí se llevaron el arma que será periciada.
Según fuentes de la investigación, además de la acusación hecha por Favale, hay por lo menos dos testigos que aseguran que el día del apriete en Barracas vieron que Sánchez estaba armado. Por otra parte, existen pruebas de que tanto Favale como el Payaso eran habituales integrantes de la patota que la Unión Ferroviaria armó para ir a romper las protestas de los tercerizados y la izquierda. Sánchez aparece junto a Favale en las imágenes tomadas el 6 se septiembre en el hall e Constitución, cuando la patota de barrabravas y ferroviarios impidió una protesta de los tercerizados.
Por el caso hay seis detenidos, todos integrantes del grupo de la Unión Ferroviaria que realizó el ataque. Favale fue el primero en caer: fue acusado por un testigo protegido. En su defensa, el barrabrava dijo que había sido convocado por Pablo Díaz, el hombre fuerte de la Unión Ferroviaria en el ramal; contó que había aceptado porque está desocupado y le prometieron hacerlo entrar al Roca. Juró que él no había disparado pero que vio al que lo hizo: “Era gordo, tenía gorrita y un payaso tatuado en el brazo”. Favale no declaró más que eso, porque sufrió una crisis nerviosa. Según hizo saber a través de sus allegados, está “medicado y con atención psicológica”, y tendría la intención de continuar su declaración esta semana.
Luego fue detenido Pablo Díaz, el jefe de la patota, señalado por los investigadores como el que habría reclutado al grupo y lo comandó el día del asesinato. Durante el apriete en Barracas, Díaz se habría mantenido en comunicación con Juan Carlos “El Gallego” Fernández, el tercero en la línea de sucesión de José Pedraza dentro de la Unión Ferroviaria.
Juan Carlos Pérez, portero de los talleres de Remedios de Escalada, quedó imputado porque en las imágenes tomadas por el canal C5N se lo ve como si estuviera acomodándose un arma en la cintura, aunque él alegó que sólo se estaba subiendo el pantalón. Pérez comprometió la situación de Favale, porque dijo que aunque no lo vio disparar, oyó que los disparos venían desde donde estaba el barrabrava. Contó además que al día siguiente, en los talleres todo el mundo comentaba que Favale se había jactado del asesinato, diciendo “lo puse, le di”.
Finalmente, están también presos los dos ferroviarios que amenazaron a la periodista Gabriela Carchak para que no tomara imágenes del apriete. Se trata de Salvador Pipito y Jorge González.
Todos los detenidos aparecen en las filmaciones de aquel día. Todavía no fueron imputados los dirigentes del sindicato, sospechosos de haber promovido y amparado a la patota, ni tampoco hay acusados del lado de la empresa, aunque se conocen indicios como para poner el rol de los dos bajo la lupa. Hay testigos que aseguraron que antes del apriete en Barracas, la Unión Ferroviaria solicitó a la Ugofe que les diera el día a los trabajadores del taller de Remedios de Escalada para “impedir el corte de las vías”.
Otro aspecto de la investigación es el referido a la actuación de la Policía Federal, ya que los militantes de izquierda aseguran que los efectivos abrieron el cordón que mantenía separados a los dos grupos, permitiendo que los de la Unión Ferroviaria los atacaran, y después no realizaron ninguna detención a pesar de que los matones, en su retirada, pasaron entre dos patrulleros. La abogada del PO, Claudia Ferrero, acaba de ser aceptada por el juzgado como querellante en la causa, y pedirá medidas al respecto la próxima semana.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156026-2010-10-31.html
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La transformación del número en fuerza
OPINION
La transformación del número en fuerza
Por José Pablo Feinmann
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La sorpresa fue para todos: para los peronistas nacional-populares y para los enemigos del proyecto que esa fuerza impulsa desde 2003 y ha acentuado desde 2008. ¿De dónde salió tanta gente? ¿De dónde salieron todos esos cristinistas? Me suena lindo esto: cristinistas tiene un aire de nuevo, tiene un perfume de mujer exquisito, un feminismo que se asume con fuerza ante los hombres, ante los viejos machos hoy en alevosa retirada y, a la vez, los acepta, porque la mujer que da origen al neologismo es mina, es linda, es independiente y lo fue al lado de un hombre, que se sintió orgulloso justamente por eso: porque tenía a su lado a una mujer inteligente y brillante, que no sólo se le ponía de igual a igual sino que lo exigía, que le pedía todo el tiempo que fuera más y que lo fuera con ella, que le impidiera dejarlo atrás, porque lo amaba y quería seguir adelante con él, por eso cristinismo suena mejor que peronismo y hasta que kirchnerismo, porque suena a independencia, a germinación, a dar a luz ideas, proyectos, osadías, porque las minas no sólo dan a luz hijos de los tipos a los que supuestamente pertenecen (¿hasta cuándo ese “de” infamante para las mujeres, una mujer no es de nadie, es libre, es ella, tiene su nombre y su apellido, hasta cuándo ese “de” burgués del siglo XIX que adosa a las mujeres a los hombres en tanto propiedad privada?; probablemente Cristina conserve el “de Kirchner” para recordarlo, pero es una cuestión política, ella es ella y ahora no tiene otro remedio más que ése: ser lo que siempre fue junto al hombre que eligió: ella, pero ahora sola, con el recuerdo, la memoria y hasta las ideas compartidas y los buenos consejos de él, pero sola), sino que dan a luz sorpresas luminosas que pueden sorprendernos todos los días y mantenernos despiertos, alertas, con los músculos, los nervios y las neuronas tenso/as (¡ese machismo del lenguaje que toma el régimen del masculino para los adjetivos, cuánto hay que cambiar en este perro mundo!). No me volví feminista. Admiro simplemente a las mujeres. Primero: porque son bellas. Segundo: porque hace treinta años que estoy al lado de una compañera bárbara, sin la cual no sería lo que soy ni la mitad de lo que soy, sea lo que mierda sea, porque, en verdad, quién puede saber lo que es si apenas es algo ya es otra cosa, que es la esencia de la libertad, al menos de los que la ejercen y no se anquilosan como idiotas hijos de la TV o de los medios que buscan hacer basura con la gente. (Sugerencia de cambio para la revista Gente: Gente Idiota. Porque Gente es fresca... y pelotuda.)
2
El problema central para el cristinismo es ahora transformar en fuerza militante a la inmensa cantidad de personas que desfilaron ante el féretro de Kirchner. Que nadie crea que alcanzará con haberse dado una vuelta por la Rosada (aunque, lo sé, fue más que eso, pero me interesa ahora marcar otra cosa) para fortalecer el gobierno de Cristina Fernández. Que no lo crean tampoco los líderes que rodean a la Presidenta. Una situación emocional: hombre que muere joven, que llena de culpas a todos los que lo atacaron, a los que cacerolearon contra él en el 2008 (¿cuántos de éstos habrán ido a lavar esa culpa?), a los tacheros que durante todos estos años si abrieron la boca (¡y cómo la abren!, cómo habla el tachero argentino lo quiera o no el pasajero, parecieran militantes de una causa de hierro en la que creen a muerte: odiar a Néstor y Cristina Kirchner) fue para putearlos, hasta a los jóvenes de familias acomodadas que repitieron las palabras de sus padres, que convoca a adherentes emocionales momentáneos, que han ido porque les impresiona la muerte de un tipo joven, a jóvenes, a chicos y chicas, que ahora descubren lo “copado que era el Flaco”, a formidables tenores que te cantan un Ave María que te parte el corazón pero que termina el Ave María y se va y Cristina necesita que siga cantando, cantando al lado de ella, porque la música tiene que seguir, y no sólo el Ave María sino otras músicas, menos tiernas, menos dulces, más agresivas, a la altura de los Himnos de Guerra que día a día los medios entonan desde sus miles de voces bancadas por empresas poderosas, monopolios formados con capitales nacionales e internacionales, con diarios de inmediata e ininterrumpida relación con la Embajada de los Estados Unidos y, a través de ésta, inevitablemente, con la CIA y el FBI, a los que este Gobierno no les gusta nada. ¡Qué enemigos, caramba! ¡Qué fuerza habrá que nuclear!
3
De aquí la propuesta. A no entusiasmarse demasiado con los números. Con las encuestas. Las encuestas no salen a la calle. Los que salieron a la calle a despedir a Kirchner deberán saber que ese compromiso, que esa muestra de amor, deberá prolongarse en política, en militancia. En dolor ante la muerte, si se agota en sí mismo, permanece en el lugar de donde surgió: en la muerte. Hay que transformar ese dolor en militancia. Si Kirchner se definió a sí mismo como un heredero (no violento, como tantos y tantos y tantos) de la militancia juvenil de los setenta, hay que dar forma (con las decenas de miles de jóvenes que seguirán a Cristina a lo largo y lo ancho del país) a una nueva juventud. Que será peronista, o kirchnerista o cristinista. Pero esos jóvenes deberán saber ya (y ya lo saben) que la militancia será territorial y no armada. Se diferenciarán en esto, tajantemente, de los jóvenes de los ’70. Si quieren admirar al Che como símbolo de la rebelión, perfecto. Si lo toman como el héroe y el mártir de la lucha armada y el foco (teoría que le dio un francesito de esos años: Regis Debray y que Guevara perfeccionó y llevó a la práctica, una práctica desastrosa en la que sin duda tuvo la dignidad impecable de morir, de poner su cuerpo al lado de sus ideas, penosamente equivocadas, de aquí que ese cuerpo terminara acribillado por un pobre y asustado soldadito boliviano) el camino será otra vez el del desastre. Si insistimos tanto en la militancia territorial y no en la violencia, es porque la violencia fue un mal camino. Llevó a la muerte a una generación de jóvenes en toda América latina. Pero la militancia territorial ha vuelto a ponerse sobre la mesa de la mejor política. Que ya no se hace a través de los medios. Al ver a esos millones de argentinos (peronistas y no peronistas) desfilar junto a Néstor y abrazar a Cristina con un abrazo-promesa (no te vamos a abandonar) muchos empleados periodísticos de las grandes empresas multinacionales de la comunicación se habrán sentido no sólo defraudados, azorados también. ¿Cómo, y todo el trabajo que hicimos? ¿Y todo lo que le hemos dicho a esta gente durante años? Parece, señores, que no sirvió. Que hay otros canales por donde ahora se filtra la verdad, que la verdad, parece, no la construyen ustedes. Que los sujetos son todavía capaces de un acto libre. Porque fue un ejercicio poderoso de la praxis libre del sujeto haber ido a despedir a Néstor Kirchner. Los sujetos no están sujetados. La rebelión no es inexplicable. Ejercer la libertad fue decirle no a la política omnipresente comunicacional, y salir a la calle, inundar la territorialidad. En el conflicto de la 125 los ínfimos movileros que los medios arrojaban a la calle (conscientes de las órdenes que tenían) preguntaban a los militantes kirchneristas: “¿Viniste por el choripán? ¿En qué medio te trajeron?” Y a los conchetos del otro lado: “¿Nos podría explicar la causa por la que vino hasta aquí?” Del lado concheto, la causa. Del lado de “la negrada peronista”: el choripán o el camión de algún sindicato. De un lado, la libertad de elección. Del otro, la manipulación del aparatismo. ¿Fueron esos movileros a preguntarle a alguno de los que estaban haciendo interminables colas para despedir a un líder popular quién los había traído, si habían venido por el choripán? Sería interesante haberlo intentado. Pero los medios se cuidaron. Se pasmaron. Se sorprendieron hasta el dolor. No todos. Hubo, para mí, una excepción valiosa. Ya llegaré a ese punto.
4
Que la militancia territorial haya ganado otra vez el protagonismo significa que lo más genuino del peronismo (del peronismo del ’45 y el de los ’70) ha regresado. La política territorial exige del militante más que la política mediática. La mediática no le pide nada. Porque los militantes no van a los medios. Van los jetones. Los dirigentes. Y los intelectuales de nombre, los “referentes”. La única posibilidad que tiene el militante es esta hermosa posibilidad que está de nuevo entre nosotros y a la que le damos una bienvenida esperanzada: la territorial. Se gana la calle. Hay que ganar la calle. La política se hace ahora saliendo de casa. Basta de estar eternamente mirando la tele o boludizándose con Internet. El número fue poderoso durante estas jornadas. Pero hay una consigna de John William Cooke que hay que recordar ahora más que nunca: la transformación del número en fuerza. Y ya lo ven: lo nombré a Cooke. ¿Setentismo? No creo: Cooke fue desde jovencito diputado peronista. Además, ¿a quién quieren que cite: a Ivanisevich, a Mendé? (No los conocen. ¡Mejor! Ni los busquen en Internet. Basta de buscar en Internet, por favor. Busquensé un poco a sí mismos. Van a encontrar mayores tesoros. Verdades y no informaciones. Verdades, además, acerca de ustedes. ¿Cuántos encontraron súbitamente su verdad saliendo a la calle el miércoles?) El número ya cumplió su tarea. Los que lloraron a Kirchner y fueron a dar apoyo a su viuda fueron innumerables. Tantos como los que pidieron la renuncia de Cobos. Que no se lo pueda echar porque se aferra a una ley que lo sostiene es una vergüenza moral e institucional. Moral, porque es un mentiroso y un hipócrita. ¡Declaró que Kirchner había sido un gran presidente! Institucional, porque todos saben que ese hombre no está ahí para cumplir con el cargo que ocupa: ser un orgánico de la Presidenta. Un Presidente y un Vice forman una entidad institucional orgánica, que funciona complementándose. ¿Cómo puede ser que este señor sea el jefe de la oposición, que funcione como el cuchillo que pende sobre la cabeza de la Presidenta, que a Kirchner hayan tenido que velarlo en la Casa Rosada y no en el Senado como se veló a la mayoría de los presidentes porque este Senado lo preside un enemigo?
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La transformación del número en fuerza es la consigna de la hora. ¿Cómo se consigue? Tiene que penetrar en el sujeto libre la necesidad de expresar esa libertad a través de la praxis política. Tiene que surgir la pasión de compartir una causa. De participar de la historia. De sacar el culo de la silla que tenés frente a Internet o frente al televisor. De salir de la soledad a la que el universo mediático te condena. Si te gusta el twitter, seguí. Pero no es lo mismo twittear que mirarle la cara a un compañero. Que verle los ojos. Olerlo. Tocarlo. Abrazarlo, ya en la desdicha o el triunfo. No es lo mismo querer hacer la historia que mirar cómo otros la hacen. No es lo mismo ser protagonista que ser pasivo, inerte, poco o nada.
Addenda: Ya no leo los diarios de la derecha. Si hay algo que vale la pena, alguien siempre me lo dice. Esta vez me dijeron: “Leé la nota que Beatriz Sarlo publicó el jueves 28 en La Nación”. La leí. Dice: “Pensé también en los que formaron el lado intelectual del conglomerado que armó Kirchner. Con ellos he discutido mucho en estos años. Sin embargo, me resulta sencillo ponerme en su lugar. Muchos vienen de una larga militancia en el peronismo de izquierda; vivieron la humillación del menemismo, que fue para ellos una derrota y una gigantesca anomalía, una enfermedad del movimiento popular. Cuando los mayores de este contingente representativo ya pensaban que en sus vidas no habría un renacimiento de la política, Kirchner les abrió el escenario donde creyeron encontrar, nuevamente, los viejos ideales. Pensé que se engañaban, pero eso no borronea la imaginación de su dolor”. Hace muchos años que conozco a Beatriz. Sinceramente creí que el odio había extraviado su inteligencia durante los últimos tiempos. Y lo lamenté, sinceramente también. Esta nota que ha publicado, no sólo por estar al lado de la de un obsesivo y un tipo que me importa lo que pueda importarme un plumero, es de una nobleza excepcional. Si tu mano es una mano tendida, Beatriz, contá con la mía para estrecharla.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156036-2010-10-31.html
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Un gesto inolvidable
OPINION
Un gesto inolvidable
Por Lila Pastoriza
Imagen: Sandra Cartasso.
20 de marzo de 2004. “Kirchner se emocionó al visitar la ESMA”, tituló La Nación. Alrededor de treinta sobrevivientes de la Escuela de Mecánica de la Armada volvíamos a entrar al sitio donde habíamos permanecido como detenidos desaparecidos. Lo hacíamos junto con el entonces presidente de la Nación, Néstor Kirchner, su esposa Cristina Fernández, el jefe de Gobierno de la Ciudad Aníbal Ibarra y otros altos funcionarios gubernamentales. El Estado nos amparaba. La iniciativa correspondía a Néstor Kirchner. Poco antes, a principios del mes, lo había anunciado en la Casa Rosada a varios integrantes del movimiento de derechos humanos. “Recuperaremos la ESMA. Pero antes yo iré a recorrerla con los sobrevivientes”, dijo entonces y por instantes yo dudé: ¿Sería cierto? No sólo lo fue sino que la actitud de Kirchner apareció como señal inequívoca de que algo estaba cambiando. Aquella visita, que anticipaba el anuncio del 24 de marzo de transformar el predio en un espacio de Memoria, constituyó para nosotros, los sobrevivientes, un invalorable acto de reparación y justicia hacia las víctimas.
A poco más de seis años de aquellos hechos, y ya en marcha un proceso que profundiza las transformaciones efectuadas, el país se conmociona por la inesperada muerte de Néstor Kirchner. A la incredulidad inicial, a la bronca y la tristeza, el pueblo argentino suma una explosión de reconocimiento a los logros de la gestión kirchnerista y de afecto al ex presidente muerto susceptible de transformar el dolor en energía colectiva.
“Gracias Néstor por darnos tanto. Por acompañarnos a la ESMA cuando nadie se animaba. Por hacernos soñar otra vez. Trataremos de corresponderte”, decía el mail enviado por dos ex compañeros de cautiverio ese miércoles 27. Hicimos nuestro ese reconocimiento. Al día siguiente varios sobrevivientes de la ESMA fuimos a despedir a Néstor Kirchner a la Capilla Ardiente instalada en la Rosada. Allí, frente al cajón y a una Cristina desolada pero firme, le agradecimos a viva voz aquel gesto inolvidable y generoso, su reivindicación de la militancia, el fin de la impunidad, la puesta en marcha de las políticas de memoria y justicia. Por eso y por mucho más, Néstor vive en nuestros corazones y en el de esa amalgama inmensa de argentinos que con su ¡Fuerza Cristina! expresó su voluntad de que este proceso de transformación siga adelante.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155998-2010-10-31.html
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La partida de Kirchner y la masividad del dolor
Dos sorpresas
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La muerte y la plaza
OPINION
La muerte y la plaza
Por Edgardo Mocca
Imagen: Leandro Teysseire.
Los comentaristas del establishment mediático han mostrado una impresionante falta de sentido del tiempo y de las proporciones políticas. Varios de ellos tardaron nada más que unos minutos después de la muerte de Néstor Kirchner para salir a marcar la cancha como si el objeto de la reflexión fuera un rumor o una encuesta de las que ellos mismos alucinan y no la desaparición del personaje político más importante de las últimas décadas. Maniáticos de la operación política disfrazada de análisis y pronóstico, rápidamente imaginaron un tiempo de incertidumbre, un tiempo de confusión, de debilidad, de concertación y de consensos. Evocaron desaforadamente el fantasma de Isabel y reclamaron el surgimiento de algún Balbín. Entraron al juicio de un acontecimiento histórico desde el lugar del cálculo chiquito.
Tanto apuro desbocado y lenguaraz fue castigado duramente por los hechos que sobrevinieron. Una plaza multitudinaria, cargada como pocas veces de la mejor energía colectiva desbarató los negros augurios y puso en escena a un actor al que nos hemos acostumbrado a ningunear. Lo hemos rebautizado “la gente”, “la opinión”. Lo hemos reducido a sondeos y a focus groups. Y sigue siendo el pueblo. La plaza mostró la política grande, la que no se deja encerrar en frases hechas y suele no respetar las reglas de la corrección. En medio del profundo dolor, se puso en acto una nueva coalición político-social. Con el valioso sello del pluralismo ideológico y cultural. Con innegable peso del folklore del peronismo, portado por una juventud que ha traducido sus símbolos históricos al lenguaje de la época. Y también con una presencia de la parte de la izquierda que ha escapado del narcisismo de las pequeñas identidades y reconocido la existencia de un proceso de transformaciones epocales.
La plaza del adiós al líder modificó la escena. Desde ahora todos deben saber que el odio elitista, a veces sutilmente enmascarado en la pureza republicana, ya no es una brújula adecuada para seguir el viaje. Tal vez ya no era así antes de la muerte grande del miércoles último; se había empezado a insinuar en los festejos del Bicentenario y lo registraban todos los analistas de opinión pública. Pero el cambio de clima ha alcanzado una potencia y una visibilidad que lo convierten en una variable central de la etapa política que se abre.
Las muertes magnas son enormes tajos que seccionan el tiempo. La de Kirchner nos devolvió a las horas de la emergencia de su liderazgo. Nos hizo recordar que este país que hoy discute si se puede o no pagar a los jubilados un porcentaje del sueldo de los trabajadores en actividad que no cobran en ningún lugar del mundo es el mismo al que un conjunto de “expertos” economistas aconsejaba, a principios de 2002, declararse en quiebra, suspender el funcionamiento de su Congreso y reemplazarlo por un comité internacional de expertos para que administrara sus ruinas. ¿Es el mismo país? Y el que murió es el mismo presidente al que el diario La Nación recibió en sus funciones con el amable pronóstico según el cual no llegaría a cumplir un año en ese lugar. En estos días hemos hecho –estamos haciendo– una rápida relectura del pasado inmediato. Y esa mirada de tiempos cortos pero centrales de nuestra historia nos enriquece y nos precave del vértigo mediático, experto en inducir el olvido del aire que respiramos ayer. Nos permite pensar la nueva etapa desde las grandes líneas del camino recorrido y no desde el escondrijo que proveen las “fuentes calificadas del peronismo del conurbano”, como llaman algunos columnistas a sus propias elucubraciones.
Es esa mirada las que nos devuelve a un Néstor Kirchner diferente. Diferente al violento, autoritario y divisionista del que se hablaba hasta el miércoles y también del “animal político” prolijamente divorciado de todo contenido, que apareció en estos días. En efecto, al luchador por el poder se lo intenta oscurecer por la vía de la neutralización política. Es decir, no importa cuál es el significado del poder kirchnerista. No importa si permitió la jubilación de millones de mujeres y hombres privados de ese derecho. Si recuperó los aportes jubilatorios para el Estado. Si sacó al país del default con la negociación más digna que recuerde la historia. Si echó de la Corte a los cortesanos de Menem. Si impulsó la reapertura de los juicios a los terroristas de Estado. Si comenzó la democratización de los medios de comunicación (aunque, en este caso, para algunos esto sí importa, reinterpretado como ofensiva contra los “medios independientes”). Si volvió a reunir las paritarias, si hizo funcionar el Consejo del Salario. Si desvinculó en la práctica al país del FMI. Si promovió la integración regional y fue reconocido con la Secretaría General de la Unasur. Todo se reduce a una cuestión de poder, al margen de su contenido y concebido de modo autoritario.
Tal vez pueda pensarse exactamente lo contrario. Que en democracia, las autoridades instituidas por la voluntad popular no tienen el derecho sino la obligación de ejercer el poder. Tienen el mandato de poner su poder legítima y legalmente constituido por encima de los poderes fácticos, de aquellos que pretenden colonizar la política desde el dinero, desde la propiedad y desde el dominio de la palabra. Este es un enorme legado del presidente que hoy lloramos. Un legado que significa un salto en calidad de nuestra democracia, un paso decisivo que será también un desafío para futuros gobiernos: nunca más poderes que se pretendan imponer a la soberanía popular.
Es la disputa sobre ese contenido de la política –y no sobre el “poder” en abstracto– la que seguramente va a signar el futuro inmediato del país. No es casual la retórica de las plumas principales de los socios mayoritarios de Papel Prensa en estos días. El filo principal está dirigido a mostrar el “debilitamiento” del gobierno de Cristina Kirchner y la consecuente “incertidumbre” sobre el futuro. Detrás de este diagnóstico viene enseguida la terapia: “diálogo” y “consenso”. Palabras buenas y necesarias pero a las que hay que poner en contexto para averiguar su sentido. Porque como se utilizan en estos días tienen olor y sabor a la construcción de una escena nada neutral ni inocente: una presidenta débil, confusión y disputas en la fuerza política oficialista, necesidad de abandonar las confrontaciones y acceder a las demandas de aquellos grupos de interés afectados por las reformas en curso.
Claro que a la operación fácilmente descifrable de los grandes medios no parece razonable oponerle la sensación de que acá no ha pasado nada y todo sigue igual. La pérdida de una figura de la estatura de Kirchner obliga a una pronta y eficaz rearticulación del dispositivo de gobierno que tendría que ir en la dirección de un sistema de decisiones menos concentrado y más colectivo. Es evidente que la situación en el peronismo ocupará el centro de la atención. Es una escena naturalmente conmocionada por la desaparición de su jefe, pero tal vez no necesariamente en el sentido de la diáspora inminente que desde hace mucho profetizan los peronólogos de Magnetto y de Mitre. Al peronismo, menos que a ninguna otra fuerza política, se le escapa el significado de las plazas que despidieron al ex presidente Kirchner. Saben que está en marcha una corriente muy profunda y muy masiva de solidaridad hacia la figura de Cristina. Y que en esas condiciones las jugadas de centrifugación de su poder en el movimiento son altamente riesgosas. Si esto es así, habrá que ver si no se abre paso una fuerza de dirección contraria, de reunificación. Por supuesto que esto tampoco será sencillo y lineal; no contar con los costos que puede acarrear a la fuerza gobernante la puja posicional interna que se abriría con esa hipótesis sería riesgoso. Pero la idea de “alambrar” a la fuerza de gobierno y cerrarse a la ampliación de su base de sustentación, desde el peronismo y fuera de él, sería igualmente equivocada.
Los tiempos serán más difíciles para todo. Las desapariciones magnas modifican el mundo de la política. Nadie sabe cuándo surge un mito, pero todo hace pensar que en la Argentina acaba de nacer uno. Es muy probable que para hacer política en los días que vienen –oficialista o de oposición– se haga necesario reconocer esa novedad y no mantener las certezas que eran válidas hasta el miércoles pasado.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156025-2010-10-31.html
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UNA COMPARACION ENTRE LOS PROCESOS ORALES ABIERTOS CONTRA LOS REPRESORES DESDE 2003 Y EL JUICIO A LAS JUNTAS
UNA COMPARACION ENTRE LOS PROCESOS ORALES ABIERTOS CONTRA LOS REPRESORES DESDE 2003 Y EL JUICIO A LAS JUNTAS
Las diferencias
En los juicios contra los represores abiertos a partir de la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida es un dato constante la militancia de las víctimas, que era ocultada en el juicio a los ex comandantes. La violencia sexual, las historias de vida y lo cotidiano son otros aspectos que aparecen en estas audiencias.
Por Alejandra Dandan
La hipótesis podría plantearse en estos términos: los juicios orales sobre los crímenes en los centros clandestinos de la última dictadura parecen estar haciendo aparecer a los desaparecidos. Los testimonios de sobrevivientes y familiares construyen en las audiencias nuevos relatos que acentúan, entre otras cosas, sus identidades políticas. A contramano de lo que sucedió con la emblemática causa 13, elaborada a partir del informe Conadep, estos procesos recuperan las carnaduras cotidianas, los modos de vida, los deseos y detalles no sólo de ellos sino también de los sobrevivientes y los aleja de la idea exclusiva de las víctimas para volver a situarlos en el terreno político. Pero, además, hay nuevas aristas en las investigaciones. Intentos de comprobar paisajes hasta ahora invisibilizados, como la violencia sexual sobre varones y mujeres o la presencia en los lugares del horror de niños y adolescentes. Con todo eso, aparece por primera vez, además, la voz de los HIJOS. No sólo hablan en las audiencias sobre los efectos de la represión sobre sus vidas, sino que van recogiendo datos de las historias de sus padres con los que siguen armándolos, y por lo tanto armándose. Lo que sigue es un intento de puntear eso que aparece cada día en los tribunales, ante un público al que todavía, sin embargo, le cuesta aparecer.
Los militantes
Una de las características de los juicios contra los represores en estos tiempos es la acentuación de la idea de la militancia. Julio Santucho empezó a sentarse entre el público que asiste a las audiencias de los crímenes de Automotores Orletti luego de declarar sobre el secuestro de sus hermanos Carlos y Manuela y de su esposa Cristina. “Mi idea era ir a reivindicar la militancia de las chicas”, dice a Página/12. “Adhiero al enfoque del genocidio, y por lo tanto creo que no agarraron a inocentes. Lo que ahora noto es que no estoy solo con esa idea, me sentía solo en esta posición cuando volví al país hace veinte años, no se podía defender esa posición, ahora eso está, en los juicios está presente.” Desde que declaró vuelve a los tribunales cada tanto, pero especialmente cuando sabe que hablará uno de los sobrevivientes que ha estado con sus desaparecidos. Usualmente lo acompaña su hijo Miguel, que cuando termina la audiencia suele acercarse a los sobrevivientes como quien quiere saber más detalles. “A nivel familiar –dice Julio–, noto que mi hijo, más que yo, va a buscar datos de lo que le pasó a su madre, de las torturas por ejemplo, y eso que es un golpe muy fuerte, él lo busca y quiere saber eso, llenar un vacío. Es como si dijera: desaparecido está bien, pero quiere saber qué es un desaparecido, qué pasó, eso es lo yo experimento ahora, que mi hijo y muchos hijos tienen necesidad de esto, aunque sufra, me parece que es mejor, que los fortalece, y ésa es una función importante que hay que reconocer a los juicios.”
Miguel D’Agostino es sobreviviente del circuito del Club Atlético, Banco y Olimpo. Declaró ahora pero lo viene haciendo desde la Conadep. Apenas empieza a pensar en los cambios, subraya la idea de la militancia. “En el ’84 ni lo decíamos”, dice en línea con lo que repiten en estos días los abogados de los organismos de derechos humanos que integran las querellas de las causas, sobrevivientes y fiscales. A comienzos de los ochenta, con el Juicio a las Juntas sostenido en la teoría de los dos demonios, los sobrevivientes no hablaban de su pasado de militantes, entre otras razones porque podían quedar detenidos. Pero, además, las prioridades eran otras, dice en este caso la abogada Ana Oberlín: había que probar la existencia de los desaparecidos, de los centros, la sistematicidad de la represión. “Ibamos a declarar en ese momento y todavía nos estaban vigilando”, advierte D’Agostino. A algunos compañeros los llamaban a las casas. Hubo uruguayos que quedaron presos al regresar a su país. Y muchos familiares no hablaban porque seguían paralizados por el miedo. “Eso empezó a cambiar en los últimos años, desde la calle, con la publicación de cosas como las biografías políticas”, arriesga el mismo D’Agostino. Señala, entre otras cosas, la publicación de libros que marcaron un quiebre y en el que la voz de los sobrevivientes aparece parada en el espacio político antes del exterminio.
Daniel Cabezas declaró sobre el asesinato de su hermano y el secuestro de su madre en las audiencias de la ESMA. A Thelma Jara de Cabezas la obligaron a sentarse en una confitería de la Avenida del Libertador a dar una entrevista fraguada con un reportero de la revista Para Ti para desprestigiar a los Montoneros y los familiares de las víctimas. Mucha agua había pasado bajo el puente, cuando Daniel se sentó a prepararse para la audiencia. “Al comienzo me senté a estudiar porque no sabía cómo abordar eso de ser hijo y además militante, leí la teoría del genocidio del sociólogo Daniel Feierstein pero me di cuenta de que se me empantanaba todo porque no soy teórico, así que me puse a leer la sentencia de la causa 13, donde queda clarísimo la teoría de los dos demonios, y en el caso de mi madre vi que los jueces se preocupaban por saber si era montonera, o le mostraron la revista para que reconociera si había o no había participado del reportaje.” En ese contexto, decidió contar quién era su hermano, ese supuesto subversivo: “Quise contar qué hacían, hablar de la vida cotidiana como militantes, mostrar que no se levantaban a limpiar sus armas y salían a disparar, que los domingos al mediodía en casa nos juntábamos a comer un guiso de lentejas, que estaba mi vieja, que de pronto llegaba Cristina, La Gallega, de un territorio o el Gordo Tití y la Gorda, que nadie sabía los nombres reales pero eran amigos, estaban en casa, unos militaban con mi hermano en la UES y llegaba su novia que no militaba y hablaban de política y se iban y después cada uno diseñaba actividades en sus ámbitos, pegatinas por el 1º de Mayo”. En una de esas pegatinas, un grupo de tareas mató a su hermano. “Podría haber ido armado, porque las armas se usaban de manera defensiva, la gente debe saber y recordarlo porque todos conocían a militantes en los barrios.”
Esa misma trama recuperó el alegato de los fiscales en la causa ABO. Presentaron el alegato con un eje en las historias de vida, pero además las identidades políticas de las organizaciones y sistematizaron las caídas no por fechas como en la Conadep, sino por grupos de pertenencia política. Fue un correlato de lo que apareció en el relato de los testigos en las audiencias, no fue completamente espontáneo. Esa fiscalía, por ejemplo, decidió no preguntar sobre las torturas porque lo daban como elementos probados.
En otras causas, el tema apareció de diferentes maneras. En ocasiones se instaló como una estrategia defensiva. Como en el Juicio a las Juntas, al comienzo de estos nuevos juicios los abogados de los represores intentaron azuzar a los testigos preguntándoles por la militancia en lo que parecía un modo de justificar la masacre. Una expresión de esa postura todavía puede verse en estos días en el juicio del Tribunal Oral Federal de San Martín contra Luis Abelardo Patti. Su defensa, encabezada por el ex camarista Alfredo Bisordi, preguntó a Orlando Ubiedo –testigo y ex secretario general de la Uatre– qué quiso decir cuando habló de las tareas de “contrainteligencia” y para qué la hacían cuando con ese método los militantes sólo intentaban cubrirse las espaldas porque se sabían perseguidos. En la mayor parte de los juicios, esas chicanas sin embargo ya no aparecen: los defensores no preguntan por la militancia. Una de las razones es que, advertidos por las querellas, los testigos empezaron a hablar solos y a situarse en ese espacio político antes de que aparezcan las preguntas: eso no sólo les permitió recuperar sus lugares, sino construir la historia por sí mismos y no como un efecto de la sospecha del otro.
Estela Segado cree que ésa es una de las cuestiones más importantes de los juicios. Coordinadora del Archivo Documental de la Secretaría de Derechos Humanos de Nación, está convencida de que el terrorismo fue una persecución a la militancia, en la que todo militante era considerado terrorista por el solo hecho de ser militante. Que los jueces de la causa 13 estuvieron más interesados en saber si la persona había sido montonera que si había sido torturada. “En estos nuevos tiempos, se abre la posibilidad de comprender esta cuestión de que ‘militancia’ no es sinónimo de ‘asesino terrorista’, y la gente que militaba tiene el permiso para contar cuestiones que no se contaban: como las formas de poder resistir, como estar armados o meter libros en un taparrollos y donde logran decir que tomar pastillas de cianuro se hacía en ese marco.”
¿Pero esa recuperación es tan nueva? Segado dice que sí y que incluso “la militancia todavía está unida a la cuestión de lo delincuencia terrorista”.
El caso
En ese contexto, se advierte además la acentuación de los relatos personales. Los detalles. Las historias de vida, pero también la situación individual del secuestro, la tortura y opresión. Oberlin habla de una época distinta. Frente a los ochenta, años en lo que se necesitaba acreditar las desapariciones, los nuevos procesos penales muestran un acento puesto en la vivencia personal, dice. “De esta manera, presenciamos testimonios mucho más ricos en el detalle de la experiencia de cada sobreviviente. Pasamos de la necesidad de probar los desaparecidos y la sistematicidad a lo que le pasó a cada uno, empieza la reconstrucción más personal.”
La instancia del juicio oral que permite una escenificación de la Justicia es otro de los elementos en juego. La posibilidad de situarse por primera vez ante el círculo de acusados, de los responsables directos, lo potencia: “Los relatos se singularizan”, dice en este caso José Nebbia del CELS. “El que lo hizo está sentado ahí y lo están juzgando por lo que te hizo a vos, el relato se construye desde otro lugar y eso sólo aparece como una reparación para las víctimas: todos sienten un gran alivio una vez que terminaron de hablar, se sacan una mochila gigante.”
Los detallados relatos de las torturas entran en ese contexto. Son mucho más masivos de los que había habido hasta ahora. Todavía siguen siendo estremecedores y sorprendentes. “Antes –dice Oberlín–, muchos de los que habían sido torturados ni siquiera tomaban las torturas como un tema frente a lo que les había pasado a sus compañeros, como las muertes o desapariciones, se minimizaban y ahora aparecen.”
En esa singularización hay ejes que todavía son terreno de debate. Hablan y aparecen las fisuras, los discursos se humanizan, se hablan de los datos entregados en la tortura con los que terminó cayendo una persona. También de los “quebrados”. Situaciones que han convertido a las víctimas durante años sujetos recelados o cuestionados. Inés Sánchez, una antropóloga que es hija de una desaparecida del Vesubio, declaró que su madre había estado en el interior de la “sala Q” del Vesubio, donde estaban “los quebrados”. Llegó al campo clandestino embarazada de dos meses, había intentado poner los dedos en el enchufe para suicidarse, no se lo permitieron, intentó escaparse, tampoco pudo. “Dicen que mi madre participaba en las torturas –dijo ella–, mi mamá era una víctima más, más allá de lo que cada uno puede hacer, las cartas estaban echadas.”
Cuando aparecen narradas por los sobrevivientes, esas zonas oscuras, parte de los espacios del tabú entre los ex detenidos, suelen estar atadas a nuevas miradas. En las audiencias suele escucharse la palabra “trabajo esclavo” entre quienes estuvieron sometidos a las tareas de acopio de información o a servir a los represores. O se empiezan a contar las lides del cautiverio como relatos de estrategias de resistencia.
Una de ellas fue Adriana Marcus. En la declaración en el juicio de la ESMA, mencionó con esas palabras que así como otras secuestradas pintaban con lápiz de labios las puertas de un baño del Globo para rebelarse cuando los represores las llevaban a cenar, ella pedía calamaretis fritos porque era el plato más caro. O cuando la obligaban a desgrabar las escuchas ilegales de compañeros que por teléfono se daban citas, transcribían esos párrafos como inentendibles o los nombres con puntos suspensivos.
La violencia sexual
En el alegato de ABO, la querella encabezada por Rodolfo Yanzón acusó a los represores por la figura de la violencia sexual a partir del Protocolo de Estocolmo: “La tortura sexual empieza por la desnudez forzada, que en muchos países es un factor constante de toda situación de tortura. Nunca se es tan vulnerable como cuando uno se encuentra desnudo y desvalido”.
Arturo Chillada era un militante de la JP de Mercedes, desde hace años vive en España. Desde el consulado argentino en Madrid lo explicó en primera persona al declarar en la causa del Vesubio: “A mí me agredieron una sola vez y en concreto porque no recordaba el número que me habían puesto y me lo hicieron recordar a base de golpes”, explicó. Adentro del centro, dijo, los guardias los humillaban. Lo hicieron bañar con su amigo Javier, contra la pared, mientras los represores de atrás se reían y les decían que froten los cuerpos uno con otro. Y se reían, les gritaban, comentaban.
Ana Oberlín, Lorena Balardini y Laura Sobredo prepararon un documento para fundamentar el ingreso de este tema en las audiencias. En él recuerdan que desde la reapertura del proceso de justicia se profundizan cuestiones que hasta ahora fueron invisibilizadas. “Uno de estos temas ha sido el ejercicio de la violencia de género en sentido amplio, a través de la comisión de violaciones sexuales y de todo tipo de abusos y vejaciones a detenidos-desaparecidos, varones y mujeres alojados en centros clandestinos”. Y dicen: “De los testimonios surge nítidamente que las agresiones sexuales a las que fueron sometidos los detenidos no configuraron situaciones aisladas, sino que formaron parte de este plan general de aniquilamiento y degradación de la subjetividad de las personas. Además, la violencia sexual en toda su amplitud, así como la violación sexual en particular, fue ejecutada por personas pertenecientes a las diferentes fuerzas armadas y de seguridad e incluso en algunos casos por civiles que actuaron como parte del accionar represivo”.
Contextos
Myriam Bregman, de la querella de Justicia Ya!, indica que muchos de los nuevos aspectos que aparecen en los juicios se dan a partir de entender por dónde deben ir las preguntas. Entre ellos, menciona el rol de los medios durante la dictadura, recuerda que se están abriendo juicios o se abrieron contra Editorial Atlántida por ejemplo por los casos de Cabezas y Angelina Barrios. Que aparece una búsqueda específica sobre el rol de la Iglesia, los curas que aparecieron en los centros clandestinos, los archivos y los civiles. “A partir de las preguntas –dice– salió el dato que el gerente de la Ford, que le decían ‘El loco Antonio’, de apellido Suárez, estaba tan compenetrado con la represión que participaba de operativos con el grupo de tareas de la ESMA.” O los datos que indican que Antonio Pernías llevaba a los prisioneros a comer a las casas de la alta sociedad para que vean que se estaban recuperando, donde también había curas, como destacó el testimonio de Silvia Labayrú. La participación civil para Bregman no es secundaria, sino que es una clase social empresaria que armó y preparó el golpe. Otro de los temas son los llamados testigos contextuales: bomberos, vecinos, empleados que están apareciendo por primera vez a declarar porque algo fuera de las salas se empezó a habilitar para que lo hagan. Pero también hijos de víctimas que tienen la necesidad de situarse a través de sus relatos en ese espacio.
Las deudas
No todo sin embargo es pura potencia. Hay traspiés. Pablo Llonto recuerda que como se sabía, por la organización de las causas hay testigos que deben declarar una y otra vez en distintos juicios. O una polución sobreabundante de datos que obliga a los querellantes a estar despiertos con cientos de antenas, porque muchos de los datos que aparecen en una audiencia sirven para otro, y se pierden. Esos recortes deja además a varios testigos en el aire. Hace unas semanas, pasó por la causa de El Vesubio un bombero voluntario de Monte Grande que por un llamado del intendente local acudió a levantar los cuerpos de la masacre que lleva el nombre de esa localidad. Al hombre le preguntaron si eso era normal. El dijo que en “la época de la subversión los llamaban para ir a buscar cadáveres a todos lados”. Nadie le preguntó nada sobre esas búsquedas quizá porque el objeto del juicio era uno de los centros clandestinos, pero esa información quedó en el aire. Sucedió también con Lila Pastoriza en Vesubio, cuando declaró sobre Pablo Miguez. Ella dijo que pudo saber que Pablo había sido visto por ultima vez en la comisaría de Valentín Alsina en Lanús. Nadie recogió el guante en ese momento para iniciar allí una pesquisa.
También hay testigos que se van sin contar lo que se esperaba que cuenten. Los hay. “Nosotros no tenemos capacidad para hablar con todos los testigos”, dice Liliana Mazea, querellante en El Vesubio. “A veces no se acuerdan de lo que ya declararon o de lo que pasó, pero además cuando te secuestraron y vos no estuviste en una organización ni estabas comprometido por nadie, la cadena se rompe por el eslabón mas débil: la gente tiene medio de que le vuelva a pasar porque no tiene esa red solidaria que les permitió hablar a otras víctimas, van casi obligados, les cuesta decir lo que sufrieron o pasaron porque tienen medio, que es otro de los logros del genocidio”.
Por último, Yanzón enumera otros datos como la actuación de los jueces. “Vemos en otras ciudades -sobre todo en Mendoza- la gran complicidad de jueces y algunos fiscales con la impunidad, algunos de ellos dispuestos a dar pelea y proferir amenazas, cosa que medida que avanzan los juicios se va haciendo mas evidente”. Otro de los temas es la Defensoría General de la Nación. “Son muchos los defensores oficiales que están trabajando, la mayoría son buenos profesionales, pero pasan los límites de una defensa técnica, cuando tratan de probar la “complicidad” de algunas víctimas con los represores, tratándoles de quitar justamente su lugar de víctimas para devaluar sus testimonios y establecer que los crímenes tuvieron otro apoyo y participantes: es gravísimo que, como un órgano estatal, tiendan a deslegitimar el lugar de víctimas en aras de posicionar mejor procesalmente a sus defendidos”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156018-2010-10-31.html
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El escenario sin Kirchner
EL ANALISIS DE LOS CONSULTORES POLITICOS
El escenario sin Kirchner
Por Raúl Kollmann
La mayoría de los encuestadores considera que es muy posible, casi seguro, que Cristina Fernández de Kirchner será la candidata presidencial del Frente para la Victoria en 2011. Algunos creen que la reelección es un factor que unifica las fuerzas y evita la dispersión dentro del oficialismo. Por supuesto, todos coinciden en que eso dependerá de la decisión personal de la Presidenta y de cómo se va a sentir ahora sin la pareja que la acompañó a lo largo de los últimos 35 años. El pronóstico –siempre con la precariedad de que falta un año para los comicios– es que Cristina es la candidata mejor situada y que ganaría la primera vuelta. Algunos consultores creen que hay que esperar para diagnosticar si necesitará o no un ballottage, pero aún en esa instancia sería favorita. Ninguno de los consultados avizora problemas en la marcha cotidiana del Gobierno y el diagnóstico sobre lo que ocurrirá en el peronismo no es unánime.
Nueve de los principales consultores argentinos, le contestaron a Página/12.
–Después de la muerte de Néstor Kirchner, ¿cree efectivamente que Cristina Fernández será candidata en 2011? ¿O cree que habrá un candidato alternativo del kirchnerismo?
Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo: No sé por qué habría que pensar que no sea candidata. La lógica es que lo sea. Habría que saber cómo ella va a organizar el esquema de gobierno y de conducción política. Hoy no veo candidatos alternativos. Cristina ya era una candidata posible antes de la muerte de Néstor. Por supuesto la decisión es de ella. No depende de un análisis de encuestas ni de opinión pública. Me imagino que las encuestas le deben dar bien ahora.
Enrique Zuleta Puceiro, de OPSM: En los regímenes presidencialistas, de no existir una cláusula constitucional que prohíba la reelección, la idea de reelección es casi forzosa. Diría que es una ficción ordenadora, eficaz e indispensable para la supervivencia de todo presidente. La sola idea de que quien gobierna dejará el poder en un plazo cierto y determinado desata de inmediato la guerra sucesoria, sumada a la conocida problemática del pato rengo. Desde esta perspectiva resulta difícil imaginar que la Presidenta cuente con un plazo de gracia. En el caso concreto de Cristina Fernández existen otros factores muy determinantes: la ferocidad de las disputas internas, propias de la tradición del peronismo, la necesidad de resignificar y dotar de nuevos contenidos al modelo político hasta ahora vigente. Néstor Kirchner deja un vacío inmenso: su capacidad de construcción política es insustituible. En lo inmediato, el único sucedáneo es tal vez una fuerte campaña electoral, única instancia capaz de imprimir una fuerza centrípeta que neutralice las tendencias centrífugas del Gobierno y, en general, del espacio político del peronismo. El Gobierno cuenta con buenos candidatos para acompañar a Cristina y en un esquema como el que acaba de agotarse podían todavía pensarse en hipótesis sugestivas como la de Daniel Scioli. Con la desaparición de Kirchner ese tipo de posibilidades afronta obstáculos poco menos que insalvables.
Doris Capurro, de Ibarómetro: Cristina Fernández es la heredera natural del legado de Néstor Kirchner. Ya era, de por sí, una excelente candidata, antes de la muerte de su marido. Ahora, luego del fallecimiento de Kirchner, se consolida y se concentra aún más el apoyo popular en ella. Ningún otro candidato alternativo del kirchnerismo alcanza la potencia de su figura.
Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados: Pienso que CFK será la candidata. Y no sólo lo pienso estimando su voluntad y su garra, sino que lo creo lógico en términos de la continuidad de un proyecto político. Además, su discurso muchas veces recoge su experiencia militante; y seguir es un deber militante. Pero, la decisión es personalísima, nadie puede hacerlo por ella.
Hugo Haime, de Haime y Asociados: No han pasado más de 36 horas desde que Néstor Kirchner fue enterrado físicamente y la Presidenta está recién empezando su duelo personal. Me parece que es demasiado temprano para hablar de candidaturas dentro del oficialismo. Ya hemos visto que un ministro dio por supuesto que Cristina será candidata, pero otros ministros y dirigentes piensan que es muy temprano hablar de eso. Lo primero es continuar con la marcha del Gobierno. A Néstor Kirchner se le escuchó decir que las candidaturas quedaban para marzo. Por otro lado Cristina es un cuadro político pero también es un ser humano que debe recomponerse de la terrible situación personal que está viviendo. No creo que sea momento para presionarla con candidaturas –cosa que no descarto algunos harán– sino para apoyarla en la gestión. Pero finalmente todo dependerá de la decisión personal de Cristina.
Si la gestión del Gobierno, ayudada con la revalorización pública de la acción de Néstor Kirchner, que hemos vivido en los últimos días, más los aciertos propios de esta etapa logran mantener la estima pública, la decisión sobre la candidatura para Cristina será más fácil.
Carlos Fara, de Fara y Asociados: Lo más probable es que la candidata sea CFK. Sería lo más racional. Salvo que ella decida lo contrario. La única otra alternativa del kirchnerismo hoy es Scioli, pero necesitaría construir su candidatura a nivel nacional.
Roberto Bacman, del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP): Horas antes del fallecimiento de Néstor Kirchner, su propio discurso afirmaba que los candidatos del oficialismo para el 2011 serían él o su esposa Cristina Fernández. Hoy, a pocos días de la muerte del ex presidente, creo que tal afirmación es más válida que nunca y que la candidata natural del proyecto que representa al Frente para la Victoria sigue siendo Cristina. Es muy temprano para evaluar otros tipos de especulaciones acerca del candidato alternativo: Cristina posee la suficiente fortaleza y formación como para seguir al frente del proyecto.
Analía Del Franco, de Analogías: ¿Y por qué no sería CFK la candidata, si ya en vida de Néstor Kirchner era un escenario posible? Hoy, de alguna manera, ha mejorado sus chances con sólo mantener un nivel de gestión como el de los últimos meses. En septiembre contaba con un nivel de aprobación a su gobierno de 47 por ciento. Un sondeo también de Analogías realizado el 28 de octubre arroja un resultado que dice que el 66 por ciento de la población de área metropolitana la percibe con fortaleza para encarar esta nueva etapa. De mantenerse estas condiciones la habilitan tanto a postularse como para construir un delfín que la suceda.
Artemio López, de Equis: Cristina Kirchner es la única figura con proyección polítca y electoral capaz de representar el espacio construido tras la gestión de Néstor y su continuidad en 2007 por el actual gobierno.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-156034-2010-10-31.html
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sábado 30 de octubre de 2010
Visión Siete: Último adiós a Kirchner: El ruralista que emocionó a Cristina
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Detuvieron a uno de los sospechosos por el crimen de Ferreyra
FAVALE LO SEñALO COMO EL AUTOR DEL DISPARO
Detuvieron a uno de los sospechosos por el crimen de Ferreyra
Una delegación de Asuntos Internos de la Policía Federal, por orden del juzgado de instrucción, detuvo en el partido de Berazategui a un hombre acusado de tener participación en el crimen del militante del Partido Obrero Mariano Ferreyra.
Se trata de Gabriel "Payaso" Sánchez, sindicado por los testigos como integrante de la barrabrava de Racing Club, vinculado a la facción la Guardia Imperial, y quien fue señalado como el autor de los disparos por parte de otros de los detenidos: Cristian Favale.
La detención, ordenada por la justicia, fue realizada en la calle 30, del partido bonaerense de Berazategui, con la colaboración de efectivos de la policía de la provincia de Buenos Aires.
Una vez apresado, el sospechoso fue llevado a una dependencia de Asuntos Internos de la Policía Federal, donde quedará alojado hasta que la jueza que tiene a su cargo la causa ordene su traslado a la sede judicial, cuestión que podría suceder el próximo lunes a primera hora.
La detención de Sánchez se suma a la efectuada ayer cuando la justicia logró dar con el paradero del ciudadano que aparece con un cuello ortopédico en las filmaciones de los incidentes en que fue asesinado Ferreyra, identificado como Jorge González.
González, el presunto integrante de la Unión Ferroviaria que días atrás había presentado un pedido de exención de prisión que le fue denegado por la jueza de instrucción Wilma López, fue el quinto detenido por el homicidio de Ferreyra.
Anteayer la justicia había detenido a Salvador Pipito, quien se presentó a declarar como testigo ante la fiscal Cristina Caamaño, y quedó involucrado en la causa.
Junto a Sánchez, González y Pipito, también están detenidos Cristian "Harry" Favale, sindicado "barrabrava" de Defensa y Justicia a quien se le imputa la autoría material del homicidio; y el delegado de la Unión Ferroviario (UF) Pablo Díaz, y el ferroviario Juan Carlos Pérez.
http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-155991-2010-10-30.html
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Melodía para un incorrecto
OPINION
Melodía para un incorrecto
Por Martín Granovsky
Ministros, funcionarios, amigos, asistentes, mozos, secretarios (y debe ser leído también, o especialmente, reemplazando cada o del final con una a) casi estaban formados. Fue ayer al mediodía, en la planta baja de la Casa Rosada. Antes de la salida que da a Rivadavia queda el Salón de los Bustos. Ahí ya están los bustos de los presidentes que murieron, y un día estará el busto de Néstor Kirchner.
En ese lugar era la formación espontánea. Señalar los dos costados del camino desde el Patio de las Palmeras a la salida era tarea profesional de los Granaderos. Pararse allí como granaderos fue la espontaneidad de todos.
“Ahí viene”, decía una.
“Están esperando que llueva menos para sacarlo”, comentaba otro.
Alguien relataba un último encuentro, para planificar un acto en Mar del Plata con dirigentes agropecuarios. Debía haber sido ayer pero no fue.
O se divertían contando que una vez Kirchner no había podido ir a un locro con dos mil personas, pero hizo lo suficiente para enterarse y cargar a la organizadora porque le había salido bueno pero muy picante. Y era cierto. “Era el más incorrecto de todos nosotros”, dijo un secretario de Estado mientras se abrazaba con un amigo. Los dos sonrieron porque sabían de qué estaban hablando: la incorrección no eran los mocasines, sino plantear cosas que en un principio parecían imposibles, como pelearse con el Fondo y lograr una quita record de la deuda. No porque siempre a Kirchner las incorrecciones le salieran bien, sino porque se las planteaba y, al mismo tiempo, buscaba acumular poder para que fuesen posibles.
La espera en ese lugar, por donde muchos entraban a la Casa Rosada antes de subir al primer piso a ver a Kirchner cuando él era presidente, duró una hora.
“Ahí sí que viene”, dijo uno.
Es difícil saber cuál es el último momento con un muerto querido. Cada uno tiene el suyo. Puede ser una charla. O un gesto. O un abrazo. También un instante. Imágenes diversas de una vida entera. Un chiste. El humor. Haber compartido juntos un dolor o una gran alegría. Una emoción fuerte. Es que el último momento de cada uno no es necesariamente el último momento.
Pero a veces el dolor popular es el que imprime el tono, como pasa con los ídolos y los líderes del pueblo. Y además, como pasó con Kirchner, el muerto sorprendió muriéndose. Y entonces el último momento también es el último contacto posible, desesperado, absurdo casi, con algo suyo. Como para que no termine de irse y uno pueda tener la ilusión de que ese señor, de alguna manera, esta ahí, y que uno está ahí con él.
“Ahí sí que viene”, confirmó una, y era cierto. Vino.
Delante unos granaderos. Detrás, a mano, el ataúd envuelto en la bandera.
Nadie se acercó a tocarlo, como sucedía en el velatorio de la Galería de los Patriotas.
Mejor aplaudir.
Aplaudimos fuerte, rompiéndonos las manos, muy fuerte. Con esos aplausos podíamos llorar tranquilos, porque los aplausos eran la vida.
Cuando el cajón salió a la intemperie, llovía duro y no había paraguas pero qué importaba. Unos bajaron las escalinatas rumbo al cortejo que llegaría a Aeroparque y después a Río Gallegos. Muchos nos quedamos arriba, debajo de la lluvia y detrás de la banda de Granaderos. Fue raro. Tocaron la Marcha Fúnebre. Debo confesar algo: para mí la Marcha Fúnebre siempre fue una melodía que se tararea en un chiste. Hasta ayer. Ayer me sonó seria. Después tocaron la Marcha de San Lorenzo y todos cantamos, como en la escuela. Ayer no fue la primera vez que cantamos llevados por otros. A eso de las once, después de los mozos a los que Kirchner siempre les pedía una lágrima que normalmente ni empezaba, hasta que se acumulaban diez en su mesa, entró al velatorio un señor que cantó el Himno. Ahí adelante, solo, frente al cajón, delante de Cristina. Al principio parecía que diría solo la primera estrofa, pero siguió cantando. Entonces todos cantamos. También Alicia Kirchner, la ministra que perdió a su jefe político y hermano y que había estado a la noche respondiendo uno por uno los saludos y recogiendo las ofrendas una por una.
Afuera, cuando los Granaderos dejaron de tocar y el ataúd con el cuerpo de Néstor se iba, nadie tuvo vergüenza de llorar hasta sacudirse ni pudor de sostenerse en el de al lado. Y después los abrazos parecían distintos de los anteriores. Tenían –teníamos– el orgullo común de haber compartido la amistad, la militancia o el trabajo con ese tipo afectuoso que decía “querida” o “hermano” antes de hablar, que gozaba con la política, que disfrutaba cuando lo despeinaban, lo desordenaban y lo apretaban los trabajadores y se ponía contento cuando sentía que había despertado la militancia, así fuera en su contra, entre pibes y pibas que nunca lo habían hecho.
El jueves, cuando salió del velatorio, Lula dijo llorando que Kirchner fue un estadista. Habitualmente ésa es una palabra hueca. Pero Lula, que siempre es didáctico, dijo qué significaba: alguien que quedará en el recuerdo porque sacó a la Argentina del abismo y combinó comprensión histórica con sensibilidad popular.
Lo que pasó en la Casa Rosada es lo mismo que pasó ayer en muchos lugares de la Argentina. La muerte de un líder popular nunca es solamente una melodía dramática. Es una canción que se transforma. Les pido que se tomen un trabajo: que busquen en un CD, en la web o en el YouTube el tema “New Orleans Function”. Lo grabó Louis Armstrong. Empieza con la Marcha Fúnebre, va cambiando imperceptiblemente hasta hacerse suave y, al final, termina ahí arriba, alegre, tan alegre.
martin.granovsky@gmail.com
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Adiós a un líder
Adiós a un líder
Por Héctor Hugo Trinchero *
Con profundo dolor y gran consternación despedimos al ex presidente y militante popular Néstor Kirchner. A todos nos invade una enorme tristeza porque nos ha dejado un hombre extraordinario, no sólo por su capacidad para liderar la recuperación de nuestro país luego del infierno neoliberal, sino también por su capacidad para interpretar los anhelos latinoamericanos de transformación a través de la conducción de la Unasur en su cargo de secretario general.
De su mano y con su ejemplo, los argentinos hemos tenido la oportunidad de recuperar el valor de la política y las ganas de participar e involucrarnos en el movimiento de la sociedad hacia la satisfacción de las necesidades de los más postergados, de las deudas que, más allá de los logros obtenidos, aún nos duelen. De vivir la alegría y la emoción por la recuperación auténtica de la memoria, la verdad y la justicia, en homenaje a nuestros mártires. La democracia pierde también un luchador incansable en todos los frentes que lo requerían y como tal un referente, una figura que será reconocida por los valores que representa y por su perfil de liderazgo.
Su partida conmueve también por lo inesperado, por lo inimaginado, por esa dificultad para traducir en palabras hechos terribles que nos conmueven hasta la médula. Duele por todo lo que aún tenía para dar a esta patria necesitada de compromiso, valor y capacidad de poner el cuerpo frente a las adversidades. Ciertamente, aportó su inteligencia, pero también puso el cuerpo. Por ello vivirá por siempre en el corazón de su pueblo. Junto al dolor, deseo también expresar mis condolencias hacia sus familiares y en particular a la presidenta de la Nación, hacia quien hoy más que nunca debemos orientar nuestra solidaridad más profunda en defensa de los logros obtenidos y las tareas que vienen. Con tranquilidad pero con firmeza defendamos nuestro gobierno democrático frente a cualquier pretendido embate de los poderosos y oportunistas de siempre.
* Decano de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155962-2010-10-30.html
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El momento de la despedida, Por Eduardo Jozami
OPINION
El momento de la despedida
Por Eduardo Jozami *
La sociedad argentina tiene la sana costumbre de salir a la calle cuando algo la conmueve. Es bueno que esto suceda, porque la creciente presencia de los medios, en todo el mundo, tiende al aislamiento de los ciudadanos consumidores en su ámbito privado. Pero lo que está ocurriendo en estos días de recuerdo a Néstor Kirchner supera esa generalizada vocación por ocupar el espacio público, los argentinos están reaccionando como lo hacen en contadas ocasiones: cuando despiden a una figura política que les cambió la vida y, además, lo reconocen como uno de los suyos. Como ocurre siempre en estos casos, las columnas organizadas pierden peso ante los miles de pequeños grupos –familias, amigos, compañeros de barrio o de trabajo– y los concurrentes espontáneos. Esa dispersión, que por momentos parece organizada, ofrece la mejor imagen de lo que hoy podemos llamar pueblo argentino.
Esa multitud aún sorprendida y, quizás, confundida sobre las consecuencias políticas de la pérdida entrañable, tuvo una actitud respetuosa, si exceptuamos el previsible y unánime repudio a Julio Cobos –cuyo lugar nunca se manifestó tan imposible como en esta situación–, quien vio frustradas sus aspiraciones de convertirse en el gran maestro de ceremonias. Como también era de prever, la oposición evitó cualquier crítica frontal al líder desaparecido pero, con prudencia, ya comenzaron a insinuarse algunas previsiones y deseos –“lo que seguramente esperan todos los argentinos”– que llevarían a concluir que la ausencia del ex presidente significará la desaparición del kirchnerismo como corriente política.
Hasta un ex presidente cuyo descrédito lo había llevado a abstenerse de declaraciones creyó llegado el momento de ofrecer su colaboración para restablecer el diálogo. Otro veterano dirigente del radicalismo –como si se hubiera concertado con el PJ disidente y con todos los que vuelven a hablar de unidad del peronismo– contestó una pregunta, quizás ingenua, sobre la posibilidad de reemplazar a Kirchner, señalando que seguramente el peronismo sería capaz de renovarse para cubrir ese vacío, excluyendo de hecho a la Presidenta. El más ingenioso fue el editorialista opositor que, en un gesto que se pretendió benévolo, anunció el fin del antikirchnerismo, para que sus lectores sacaran la conclusión de que ese proceso, obviamente, sería una lógica consecuencia del fin del kirchnerismo.
El sustento de todas estas manifestaciones, que insinúan más de lo que dicen, es considerar lo que estamos viviendo como una crisis política. Se expresan para fundamentarlo algunas obviedades sobre el vacío que deja toda gran figura y, los que se animan, traen el recuerdo de lo ocurrido tras la muerte de Perón. Las diferencias entre ambas situaciones y –entre esta Presidenta, que ha demostrado saber y talento político, y la figura pálida de Isabel Perón– son evidentes, lo que no impide que, instalando esa idea de crisis, se sugiera que es inevitable algún cambio de rumbo.
Las multitudes que protagonizaron en todo el país esta conmovedora demostración de amor y agradecimiento no piensan de ese modo. No es improbable que algunos dirigentes que ya habían comenzado a probarse otra camiseta aprovechen la ocasión, pero tendrán que enfrentarse con el repudio de millones de personas que fueron a despedir al presidente muerto, también para decirle a Cristina que habrán de apoyarla al frente del proyecto.
Curiosa enfermedad la de la política que nos impide abandonarnos al dolor que esta muerte provoca y nos lleva siempre a pensar sobre las futuras consecuencias. Pero este dolor de hoy es también esperanza. Los que aguardaron muchas horas para despedir a Néstor Kirchner, llevando a sus hijos pequeños, portaban, muchas veces, escritos y otros testimonios de agradecimiento. Los más humildes, sobre todo, se preparan con esmero para ese momento en que enfrentan el cuerpo del líder amado. Así ocurrió en los velatorios de Evita y de Perón y lo mismo se repitió estos días. Algunas medidas de este gobierno han calado muy hondo y ese sentimiento de gratitud, que no es por las prebendas –como piensan algunos–, sino por el reconocimiento de los derechos, puede transformarse en una energía social muy poderosa para sostener este proceso de cambio. Mucho hizo en vida Néstor Kirchner para esto y su muerte nos permitió advertir cuán profundos eran los sentimientos que generaba y cuán poderoso es el sustento social que este proceso puede tener.
*Director del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-155967-2010-10-30.html
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