Por Sergio Widder
La crónica relata lo siguiente: Berlín, 10 de noviembre de 1938 - “Una ola de destrucción, saqueo y barbarie sin precedentes desde la guerra de los 30 años en Alemania, y desde la revolución bolchevique en Europa, arrasó sobre el territorio alemán hoy, cuando las cohortes nacionalsocialistas se cobraron venganza contra los negocios y las oficinas judías y las sinagogas, por el asesinato de Ernst von Rath, tercer secretario de la Embajada de Alemania en París a manos de un joven judío polaco. Todo comenzó temprano por la mañana, prácticamente en cada ciudad y en cada pueblo del país; la destrucción, los saqueos y los incendios continuaron a lo largo de toda la jornada. Multitudes silenciosas observaron lo que ocurría; la policía se limitó a dirigir el tránsito y a realizar arrestos masivos de judíos, según dijeron, “para su propia protección”. El fuego en las sinagogas fue meramente controlado, con el objeto de que no se expandiera a las construcciones adyacentes. Al anochecer no había ninguna tienda, café u oficina judía, ni tampoco ninguna sinagoga que no hubiera sido destruida, quemada o severamente dañada. Fue entonces que el ministro de propaganda, Joseph Goebbels, dijo: “El enojo justificado y comprensible del pueblo alemán ante el cobarde asesinato de un diplomático alemán en París por parte de los judíos se ha expresado extensivamente anoche. Las acciones de represalia se han extendido a lo largo de numerosas ciudades. Ahora pedimos que estas acciones cesen. Daremos una respuesta final a los judíos a través de las leyes y la normativa”.
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-114799-2008-11-10.html
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